“Justicia o linchamiento”

Charles Lynch fue un revolucionario estadounidense que encabezó una irregular corte en Virginia para castigar a un grupo de conservadores acusados de varios incidentes durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Estos reos fueron absueltos de todos los cargos por quienes debían juzgarlos. Lynch con un grupo de vecinos “juzgó”, “condenó” y ahorcó a los acusados. Su nombre dio origen al término linchamiento. Es un acto que está fuera de la ley, por ser el Estado quien debe sostener el monopolio de la fuerza (ius puniendi). En nuestro país, una Justicia garantista “garantiza” los derechos humanos de los delincuentes, en desmedro de los que poseen los ciudadanos que viven dentro de la ley y que aportan con su trabajo al sostenimiento de la nación. Un gobernador es asesinado por su esposa y ésta permanece en libertad luego del crimen. Y cuando, juzgada, es condenada, se dispone que cumpla su prisión en un establecimiento asistencial de salud. A violadores sexuales y asesinos se les concede salidas transitorias y libertades anticipadas sin ningún control, habiéndose comprobado luego que reincidían en sus delitos. Otros presos se unen al “vatayón militante” para obtener “salidas culturales”. Así, la inseguridad, que aumenta exponencialmente debido a los elevados índices de pobreza y exclusión social, encuentra en la impunidad otro elemento para su crecimiento, obligando a los ciudadanos que no delinquen a vivir enrejados, lo que tampoco alcanza para brindarles seguridad. Días pasados, en la ciudad de Santa Fe, dos delincuentes asaltaron a una persona y huyeron en moto. Un vecino advierte el delito y los persigue en auto mientras por celular da aviso a la policía. En su fuga chocan contra un automóvil, caen y continúan su huida a pie. Entonces varios vecinos se suman a la persecución, alcanzan a uno de ellos y le dan una feroz golpiza hasta que la policía lo rescata. Luego, una Justicia garantista lo libera para que pueda continuar delinquiendo. En Buenos Aires, el periodista Ángel “Baby” Etchecopar, víctima de un asalto, en defensa propia debió dar muerte a uno de sus agresores y herir a otro. El delincuente muerto estaba gozando de la libertad condicional que le había otorgado nuestra Justicia garantista. La mayor parte de nuestra sociedad aplaude la golpiza propinada al delincuente en Santa Fe y el homicidio cometido por Etchecopar, del mismo modo que repudia los beneficios concedidos a la Sra. Susana Freydoz, asesina del entonces gobernador de Río Negro. Acaso, ante tanta injusticia de la Justicia, se esté provocando a los ciudadanos a hacer justicia por sus propias manos. Ojalá la Justicia comience a hacer justicia, para que no se produzcan linchamientos. Orlando Agustín Gauna DNI 6.255.319 Santa Fe

Orlando Agustín Gauna DNI 6.255.319 Santa Fe


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