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El defensor de la polémica subrogancia en Cipolletti busca un cargo en Neuquén

Juan Pablo Piombo está en carrera para el concurso de defensor oficial en la justicia neuquina. La entrevista fue el mismo día que se suspendió un juicio por falta de defensores de Menores, cargo que subroga hace dos meses.

El defensor penal de Cipolletti defendió su postulación ante la Comisión de Asuntos Constitucionales de Neuquén. El abogado público Juan Pablo Piombo aspira a mudarse de provincia, con el mismo cargo, pero con mejor remuneración. En la entrevista ante el Consejo de la Magistratura habló del tiempo ocioso de los jueces, del proyecto que pretende bajar la edad de imputabilidad y del trato con las víctimas, que le valió más de un cuestionamiento.

La actuación de Piombo generó una situación de disenso en Río Negro. Primero porque el defensor general Ariel Alice le otorgó una subrogancia para el cargo de la defensoría de menores, que quedó vacante por una jubilación.

La asignación fue discrecional, no solo porque había otros funcionarios en las mismas condiciones sino porque la tarea tiene una escasa carga laboral: hay diez legajos en toda la circunscripción con sede Cipolletti. El Procurador Jorge Crespo convalidó la decisión de Alice y firmó la bonificación que en el salario de un defensor representa una suma mensual de un millón extra, aproximadamente.

Piombo, además, concursa para el mismo cargo de defensor penal pero de Neuquén, que tiene un salario muy superior. Existe una diferencia entre el 40 y 50 por ciento entre los sueldos de Río Negro y Neuquén y eso está generando un éxodo.

Alice intentó seducir a Piombo para que se quedara en Río Negro: se lo demostró con el gesto de la subrogancia, aunque no le funcionó. Será la Legislatura de Neuquén la que tenga la última palabra respecto del pliego del abogado.

El tema de la subrogancia en la defensoría de menores causó algunos problemas. Puntualmente cuando se suspendió un juicio por un abuso sexual de Catriel. La defensora de menores titular Alicia Merino presentó licencia por enfermedad.

En consecuencia, debía cubrirla Piombo pero ese día también tenía licencia para defender su postulación en Neuquén. La fiscalía brilló por su ausencia: acompañó la postergación en lugar de exigir que otro abogado o abogada del sistema cumpliera el rol para asistir a la menor víctima.

El tema se hubiese resuelto sí las causas con menores se repartían entre los cinco defensores penales de Cipolletti o entre las defensoras civiles. Eso hicieron las juezas de garantías cuando se jubiló Laura Gónzalez Vitale: se repartieron las causas, se garantizó el servicio y no se generó ningún gasto para el Estado. Pero Alice y Crespo decidieron concentrar todo en un solo funcionario.

La entrevista de Piombo en Neuquén

El abogado público ponderó sus 12 años como defensor en Cipolletti y sus cinco como secretario de cámara. Admitió que se postulaba para el mismo cargo porque en Cipolletti ya llegó al “techo” y en Neuquén podría aspirar al puesto de defensor jefe.

Habló de sus capacitaciones en mediación, en coaching y en comunicación. Criticó a Andrés Harfuch, por ser el “paladín de los juicios por jurados” y dijo que su metodología es muy confusa y el jurado no entiende las instrucciones que el docente promueve.

Cuando le consultaron sobre el tiempo ocioso de los jueces opinó que es un buen síntoma que les sobre tiempo porque significan que están haciendo muchos acuerdos. “Sería un fracaso sí hicieran muchos juicios porque el sistema es anglosajón y el debate es la excepción”, consideró.

Respecto de su interés por litigar en Neuquén, no reconoció que había una cuestión económica de por medio. Explicó que Neuquén tiene una oficina de gestión penal “espectacular” con un montón de peritos y que en Cipolletti cuentan con “media” asistente social que comparten con el fuero Civil. Efectuó un tiró por elevación a la gestión de Ariel Alice por la falta de mandos medios. “Hay un defensor general para 140 defensores”, se quejó.

Se sintió con propiedad sobre el tema cuando una de las consejeras le preguntó por el proyecto que pretende bajar la edad de inimputabilidad. Contó que lo habían designado defensor de menores subrogante y que hay dos miradas: una para castigar, que proviene de la mirada política y otra para ayudar “como hago yo”, se jactó.

Respecto de los delitos cometidos por menores los clasificó en tres: los que se pelean afuera del boliche, los abusos sexuales entre adolescentes “en los que no está claro el consentimiento”, y los robos y hurtos cometidos por adicciones. A esos jóvenes los llamó “los zombies” porque andan deambulando y no los quieren ni en la casa, describió el defensor.

Otra de las consejeras también le preguntó por el trato con las víctimas, sobre todo cuando le toca defender a imputados por abusos sexuales. Ese rol le valió el cuestionamiento de algunas organizaciones en otro concurso para juez de juicio de Cipolletti y en su intervención en la causa por el femicidio de Otoño Uriarte.

Defendió su derecho a preguntar porque está previsto en la Constitución y contó que confrontó con la psicóloga de cámara Gesell por las preguntas que le hace a las víctimas. Defendió que no podían imponerle un protocolo por sobre la Constitución. Dijo que acordó que la “defensa pueda preguntar todo, siempre y cuando se evite hacer daño”.

No es el único concurso en el que se presentó para ganar un cargo en la justicia de Neuquén.


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