La aventura de la cipoleña que une los dos polos

Mercedes Rosauer en una expedición internacional. Participan expertos de varios países.

CIPOLLETTI (AC).- «Me desperté en medio del bosque sintiendo que el sol me calentaba la cara. Cuando el tiempo es bueno prefiero dormir afuera. Pasé un rato disfrutando, escuchando el viento a través de los árboles y riendo con un pato que intentaba nadar más rápido que la corriente del río. Esta tierra es maravillosa, con grandes montañas blancas, lagos y formas congeladas. Se pueden ver animales como osos negros y grises, el caribú, ciervos, linces, ardillas, pájaros».

El relato es de la cipoleña Mercedes Rosauer (26), y la tierra maravillosa es Canadá.

Mercedes, junto con un experimentado equipo, está encarando una aventura de características excepcionales, «De Polo a Polo 2000», un viaje que comenzó en el Polo Norte y terminará en el extremo más austral del continente americano, luego de más de 15.000 millas, el 31 de diciembre, a tiempo para amanecer con el nuevo milenio.

Este desafío fue concebido por Martyn Williams, guía de prestigio internacional. Tanto, que fue el primer hombre que condujo expediciones exitosas a los dos polos y al monte Everest.

Durante su viaje de 9 meses el «Equipo 2000» apoyará -ya lo está haciendo, porque actualmente se halla en plena travesía por territorio de Estados Unidos- proyectos ambientales y humanitarios. En este proceso Mercedes les comentó a sus padres -Juan Rosauer y María «Chichí» Franco, integrantes de familias pioneras de Cipolletti y el Alto Valle- que en Argentina la intención es conectarse de alguna forma con comunidades mapuches del sur neuquino y rionegrino, para realizar alguna tarea provechosa para los originales habitantes de estas tierras.

Integran la expedición ocho personas, todas con destrezas y habilidades para desenvolverse en medios de todo tipo.

Conducidos por Martyn Williams están Dylan Spencer de Canadá; Jay Choi, de Corea; Devlin Fogg, Sudáfrica; Jessica Casas, de Estados Unidos; Naoki Ishikawa, Japón; Heidi Hausman, de Estados Unidos; Renaud Richard, Francia y la argentina Mercedes Rosauer.

La mamá de Mercedes, «Chichí» Franco de Rosauer, comentó ayer que desde chica su hija tuvo preferencia por los deportes de riesgo. Es así que viajó a Chile en una bicicleta casi estándar, cruzó los Andes a caballo, escaló cinco veces el Lanín, hizo cumbre en el Aconcagua, entre otras muchas actividades, y también corrió un tetratlón en San Martín de los Andes logrando clasificación de vanguardia.

«Mientras el sol empieza a iluminar el próximo milenio, y envía su luz inspiradora a través del globo, cada uno de nosotros tendrá la oportunidad única de abrazar este poderoso simbolismo de repensar sobre la existencia de la Tierra, y de decidir hacer del mundo lo mejor que pueda ser», es una de las comunicaciones de Mercedes y el resto de los expedicionarios.

Mercedes tuvo que hacer un breve paréntesis no hace mucho para viajar a Argentina por un accidente de su papá, ya superado. De nuevo en el camino, y en pleno campamento, en Canadá, contó de sus nostalgias familiares, pero se vio confortada «compartiendo diariamente las pequeñas cosas con la naturaleza. Me hacen sentir viva, fuerte, feliz y agradecida al mundo».

De cuerpo entero

Mercedes Rosauer tiene 26 años, y es estudiante -a punto de recibir su título, ya con tesis hecha- de la licenciatura en Ciencias Biológicas con orientación Ecológica en el Centro de Altos Estudios de Ciencias Exactas de Buenos Aires.

Antes de la expedición estaba llevando a cabo -y lo seguirá el año próximo- un proyecto en San Martín de los Andes, en el Centro de Ecología Aplicada sobre el manejo y conservación de una especie autóctona en peligro de extinción, el choique o ñandú.

Mercedes es profesora de equitación y adiestramiento de caballos, buzo primera estrella, especialista de escalada deportiva en roca, ski alpino y snowboard.

No la amilanó el Aconcagua con sus casi 7.000 metros de altura, porque hizo cumbre, al igual que el Lanín, y por cinco veces.

Como si fuera poco tiene previsto cruzar a nado el Lácar y un «raid» competencia del estilo ECO-Challenge de 4 días de duración continua por todos los circuitos de la cordillera. (AC)


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