La comedia del fútbol

Por Redacción

río suelto

El fútbol argentino atraviesa su peor momento. Ese en el que ya no se toma en serio a sí mismo. Los entrenadores y sus jugadores se desligan de todo y culpan a los otros, cualquiera sea ese otro. Los árbitros se saben sospechados, pero sus gremios no hacen nada por aclarar, acaso porque sus manos embarran más de lo que limpian. Y los dirigentes hacen la parodia bajo la mirada suprema de Don Julio. Hace una semana, Daniel Alberto pateó las puertas de la AFA, se burló de sus colegas, denunció robos varios, le pidió la renuncia a Grondona y se fue. Los demás presidentes se mofaron de él sabiéndose protegidos por una AFA que sabe dar y también quitar. Aunque sea en parte, todos tienen razón, pero nadie se toma en serio. Tiene razón Passarella: Grondona debería irse ya. Tiene razón Grondona: él se va, pero son los clubes quienes lo sostienen. Es cierto, pero es cínico. Los clubes lo sostienen a él porque sólo una AFA conducida por Grondona puede sostenerlo a ellos. El octogenario presidente construyó un aceitado esquema de premios y castigos que conviene a todos, aunque no siempre les favorezca. Don Julio le tiende una mano a todos, pero Don Julio tiene sólo dos manos. Y para que alcance para todos, tiene que soltar a algunos para agarrar a otros. Un malabarista que suelta y agarra en un equilibrio que a veces se pierde. Uno cae y protesta, pero sabe en el fondo que el malabarista lo vuelve a levantar y lo premia. Entonces otro será el que cae. Y así. Como todos, el Káiser de River les apuntó a los árbitros. Pero una cosa es que haya malos árbitros y tal caso habrá que discutir el modo en que son formados, de cómo el Colegio se maneja al respecto, las injerencias de AFA, etcétera. Pero otra muy distinta es que creer que algunos de ellos formen parte de un sistema de premios y castigos hacia los clubes. Pero la parodia de Passarella sólo aportó para la comedia.

juan mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar


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