“Que la desidia no culmine en tragedia”
Héctor Luis Manchini reprocha la nula actuación de quienes deben dar protección y cuidado, en torno a la tragedia en San Martín.
La gente opina
Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
En el diario “Río Negro” del 2 de enero, página 29, bajo el título “Tragedia en San Martín con dos niños fallecidos”, se informa que la muerte de los pequeños se debió a la caída de un árbol en el área recreativa de la bahía Catritre en la cuenca del lago Lácar. El accidente fue a las 18 y el lugar estaba repleto de turistas, agregándose más adelante, según los testimonios recogidos por el diario en el lugar del accidente y en la sala de espera del hospital Ramón Carrillo, que el episodio se desencadenó cuando una fuerte ráfaga de viento hizo crujir las raíces descalzadas de un árbol de más de 40 metros erguido en una zona de la bahía de Catritre y en el área del camping Lolen, lugar que se encuentra sometido al permanente fluir de las aguas que van horadando la tierra donde se asienta un tramo de las arboledas. Aquí corresponde señalar que la persona que haya concurrido alguna vez al lugar donde ocurrió el accidente ha percibido sin duda que, por el estado en que se encuentran, los árboles del sitio han sido víctimas del paso del tiempo y los factores meteorológicos han contribuido a la pérdida de estabilidad de los mismos, circunstancias que ameritaban la adopción de medidas drásticas como su tala o derribo por ser manifiesta su peligrosidad, más aún en un lugar como la playa Catritre, que es un refugio de esparcimiento con alta concurrencia de turistas y lugareños. La responsabilidad sin duda es del Parque Nacional Lanín y así nuevamente nos topamos con una situación gravísima generada por la desidia del Estado, que no acompaña la generosidad de la naturaleza ni las inversiones de los privados. Así las cosas destaco que, paseando por Villa La Angostura, mientras caminaba por el muelle de Bahía Brava tropecé con una saliente de los tablones y, al apoyarme sobre la baranda cuyo objetivo es evitar que turistas confiados como el suscripto caigan al lago, sentí asombrado que el borde del cual me había sujetado por seguridad me arrastraba hacia a las frías aguas, que según la cartelera son tan gélidas que pueden provocar una fatal hipotermia. Logré mantener el equilibrio y, revisando los distintos puntos donde estaba sujeto el resguardo, aprecié que las faltas de fijación eran múltiples, lo cual constituye un enorme riesgo más aún si apreciamos que en ese muelle se embarcan pasajeros en un catamarán de paseo y la falla en la baranda puede acabar en un accidente grave por negligencia o desidia de Prefectura, que custodia y mantiene el muelle. Esta maravillosa zona –donde aún está el paraíso– debe mantenerse segura y en condiciones, reparando el negligente Estado lo que se rompa y no dejando que el paso del tiempo haga imposible cualquier remediación. Ejemplo de la desidia narrada es el cierre por peligro de derrumbe de uno de los paseos más bellos del Parque de Arrayanes y la absoluta ausencia de mantenimiento de la subida a los miradores, entre infinidad de anomalías riesgosas para el turista. Este comportamiento es una pura desidia de los responsables de las distintas áreas de prevención y cuidado como Parques Nacionales, Prefectura, Medio Ambiente y toda otra repartición que deba prestar atención para que el disfrute de la máxima belleza no acabe en tragedia Héctor Luis Manchini DNI 7.779.947 San Martín de los Andes