La idea

Por Redacción

«Pinta tu aldea y serás universal», reza una frase que algunos atribuyen a Picasso. Hay certeza en esa sentencia. Con aspiraciones más humildes que las ecuménicas, podría decirse que la pintura del San Martín de los Andes de hoy es una parábola de la Argentina toda, donde los contrastes gobiernan; despiertan entusiasmo y vergüenza a la vez.

El pasado año, el crecimiento económico argentino (8,7) rivalizó con el de la mismísima y arrolladora China (9,4), pero el país apenas está recuperando los niveles de actividad de hace una década. No puede negarse, empero, que lo que algunos pronosticaban como mero «veranito» parece decidido a ser la estación dominante.

Entre 1980 y 2000, el pico de superficie de construcción privada aprobado por el municipio local fue de 47.316 m2 en 1999, con un promedio anual para toda la serie de 26.000 m2, según cálculos propios con datos de la comuna. En 2002 comenzó la recuperación y en 2004 se duplicó el mejor registro de los últimos 20 años y se cuadruplicó en la crisis delarruista.

El año pasado, el municipio aprobó construcciones por 89.332 m2. La semana que pasó, tres ciudadanos extranjeros fueron detenidos en la ciudad por Gendarmería Nacional, por hallarse en violación de las leyes migratorias argentinas.

Trabajaban en una de esas obras en construcción aprobadas por el municipio. Una semana antes, la inspectoría de Trabajo de la provincia detectó una seguidilla de irregularidades en otros obradores y otros cuatro extranjeros en infracción.

En los registros del municipio hay más de 900 personas asistidas con planes sociales, y las bajas han sido significativas merced a que muchos otros, que eran beneficiarios, han conseguido conchabo.

Sin embargo, en los obradores dicen que no se consiguen empleados locales. Otro tanto dijeron a lo largo de la temporada no pocos empresarios gastronómicos.

En pliegues del municipio hay inquietudes de notable sintonía fina. Algunos especialistas comienzan a hablar de una cultura del desempleo, que cristaliza y desestima las oportunidades de trabajo. Puede ser un fenómeno incipiente pero digno de encender alertas.

Sólo en enero, San Martín acusó ingresos por más de 16 millones de pesos, convirtiéndose en la ciudad neuquina que recibió más recursos producto del turismo. La tendencia se consolida en alza en los últimos tres años. Pero en dos años aumentó el número de hogares con hacinamiento y casas compartidas. De las casi 900 personas que esperan techo propio, menos de la mitad tiene empleo estable y más de la mitad de los que lo tienen trabajan en negro.

El 66% de los que laboran cuenta con ingresos familiares por debajo de la línea de pobreza. En ese segmento, el 68% trabaja en negro. Es probable, aunque no hay datos certeros sobre el asunto, que el grueso de los empleados en negro de más bajos ingresos encuadre entre los peor capacitados y menos instruidos.

En cualquier caso, son pinceladas de la ciudad; del país donde vivimos. Conforman el gran cuadro. Sería bueno no perder los «detalles» en el entusiasmo por su actual y prometedora factura.

 

Fernando Bravo

rionegro@smandes.com.ar


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