La magia del circo aún sigue deslumbrando
Así lo confirma una compañía en Villa Regina.
VILLA REGINA (AVR).- El circo es casi tan viejo como la humanidad, y pese a esa antigüedad sigue siendo una atracción formidable tanto para los niños como para los adultos. En cada ciudad donde se presenta un circo, se transforma rápidamente en el centro de la atención.
Así se vivenció en los últimos días en esta ciudad con la llegada del Circo Servián, una empresa familiar que ya tiene casi un siglo de antigüedad en la Argentina.
Con un espectáculo montado de más de una hora y media de duración, y en el que se pueden ver los infaltables payasos, malabares, bailes, y el manejo de fieras salvajes, el circo Servián ha ganado en el 2003 y el 2004 los premios Estrella de Mar y Faro de Oro en Mar del Plata.
Por ser un circo que tiene dentro de su espectáculos a varios animales tiene que afrontar casi en forma constante los cuestionamientos desde las protectoras, por el cuidado de los mismos. Los planteos los vivieron en Mar del Plata y en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, y recientemente en Río Colorado.
La tradición de este circo comenzó en 1912, con la llegada desde Yugoslavia de los primeros integrantes de la familia Servián, que se dedicaban a los espectáculos callejeros. La numerosa familia se fue dispersando y por cada una de sus ramas surgió un circo. Actualmente una de sus ramas es el Gran Circo Australiano, que fue iniciado por el padre de Jorge Servián.
Otro es el Circo Hermano Servián, encabezado por Jorge padre de cuatro hijos (un varón y tres mujeres) de los cuales Cristian, de 26 es actualmente el director artístico del espectáculo, en el cual cuenta con la colaboración de dos de sus hermanas como asistentes y en el aspecto coreográfico.
«Desde que yo tengo conocimiento siempre he vivido en el circo, y esto es mi vida, uno está siempre pendiente de todo, de que los animales estén bien, de que los empleados estén conformes con su trabajo, de que la familia esté unida, porque ese es el espíritu del circo», comentó Jorge, de 51 años. En su caso su empresa la inició hace 11 años atrás, tras separarse con un pequeño espectáculo del circo de su padre. Hoy dice con orgullo que su empresa «es la más grande en lo que hace a los circos de la Argentina».
Sus recuerdos lo llevan a su primera infancia, cuando comenzó a trabajar como ayudante de payaso, el mismo recorrido que ha hecho su hijo Cristian, hoy a cargo del espectáculo de este circo.
«Nosotros mantenemos lo tradicional, pero le cambiamos un poquitito la velocidad para que sea atractivo. Hoy nos tenemos que equiparar con la tecnología de la televisión, el zapping. No podemos tener un espectáculo donde todo sea lento, porque la gente se aburre y no viene. Hoy tenemos muchos números que son ágiles», apuntó Cristian.
Pese a los cambios, el circo mantiene siempre su estructura original con la presencia de payasos, magia acorde a los tiempos actuales y que son más actos de escapismo que de prestidigitación, los trapecistas, malabaristas y por supuesto los domadores de animales.
A esto se agregan algunos números artísticos con coreografías que agregan color al espectáculo.
Verdaderamente el show que ofrecen, y que durante los próximos meses estará en la zona, garantiza, como siempre, la magia eterna del circo.
Nota asociada: Críticas y advertencia de las entidades protectoras La polémica eterna: la presencia de animales
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