La maldición de las focas

Unos cien barcos de cazadores quedaron atrapados por el hielo.

El hielo se convirtió en un aliado de las focas. Es que, en plena temporada de caza, unos 100 pesqueros canadienses dedicados justamente a la caza de focas están atrapados en el hielo en la costa norte de la isla de Terranova, según informaron funcionarios del servicio de Guardacostas canadiense.

Los pesqueros, que este año tenían una cuota de capturas menor que la del año anterior (bajaron la cantidad de focas a cazar de 335 mil a 270 mil) tienen un panorama complicado por delante.

El viento empujó las plataformas de hielo en las que nacen las focas, y en las que los cazadores las capturan, contra la costa noroeste de Newfoundland. En su camino, las plataformas de hielo se llevaron por delante, e incluso hundieron, a decenas de barcos de cazadores.

El elevado grosor del hielo en algunas zonas provocó que incluso el barco del Servicio de Guardacostas «Sir Wilfred Grenfell» quedase atascado en el hielo tras participar en el rescate de una de las embarcaciones de los cazadores.

«Por desgracia, las condiciones climatológicas de los próximos días probablemente empeoren aún más la situación. Nunca experimenté nada igual», dijo el experto en clima.

El capitán Brian Penney, superintendente del Servicio de Guardacostas, declaró a la televisión que las condiciones del hielo en la región son las «más duras» que se han observado. Tanto es así que el gobierno canadiense ya envió a tres rompehielos.

Muchos de los barcos atrapados ya se quedaron sin combustible y sin comida

Pero al menos, y mientras tanto, las focas están a salvo.


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