La misión Viking



En 1976 su idea de participar de alguna forma en la exploración del espacio exterior fue cuando tomó fuerza, cuando precisamente la Nasa envió a Marte la primera misión de exploración con la sonda Viking. Ese momento lo vivió desde Regina, mirando el cielo y siguiendo a través de la radio de onda corta la transmisión de los avances de la misión que hacía la BBC. La noche en que la sonda Viking llegaba a Marte, se fue a dormir sin saber si la misión había sido un éxito. “La impresión fue muy grande al otro día cuando en la mañana fuimos a Regina y en el kiosco de Gómez –ubicado en pleno centro de la ciudad– vi la tapa del “Río Negro” con una foto que ilustraba una de las patas de la nave en el suelo marciano. Mirar el cielo en ese año ‘76 fue muy importante para mí” agrega. Su padre fue una de las personas que más lo incentivó. “Todos los veranos e inviernos que veníamos y mirábamos el cielo y papá nos explicaba cuáles eran las diferentes constelaciones y las diferentes estrellas, me acercaba más al cielo. Acá tenía mi telescopio que utilizaba para ver la Luna y los satélites de Júpiter, y también tiraba cohetes”.


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