La OEA sesiona con un ojo puesto en La Paz

La tensa relación entre Venezuela y EE. UU. será otro eje de debate.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) celebrará hoy su primera Asamblea General en Estados Unidos en tres décadas en medio de la crisis en Bolivia y de la creciente tensión entre Washington y Venezuela.

La cumbre, que reúne a los cancilleres de los 34 países miembros -todos lo americanos menos Cuba- contará con la presencia de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y la visita del presidente anfitrión, George W. Bush.

La Casa Blanca dijo que el mandatario ofrecerá un discurso mañana ante la Asamblea General de la organización americana, que no se daba cita en Estados Unidos desde 1974.

Según adelantó su vocero, Scott McClellan, Bush abogará por fortalecer la democracia y reiterará la importancia de la ratificación del Tratado de Libre Comercio con Centroamérica y República Dominicana (CAFTA).

Bush hablará a los cancilleres en una ciudad prácticamente paralizada por las medidas de seguridad, en las cuales participan 26 agencias policiales, militares y de inteligencia movilizando a por lo menos 5.000 efectivos.

Como principal novedad, el chileno José Miguel Insulza participará en Fort Lauderdale por primera vez en una Asamblea General de la OEA como secretario general.

El ex canciller chileno, elegido el 2 de mayo pasado tras una larga y apretada lucha, asumió oficialmente el cargo el 26 de mayo. Insulza, que no contaba con el apoyo de Estados Unidos, logró el puesto tras la renuncia de sus dos rivales, el ex presidente salvadoreño, Francisco Flores, y el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, que era el favorito de Washington.

La asamblea estará dominada por el tema de la democracia y cómo evitar crisis como la que padece actualmente Bolivia o como la de abril en Ecuador, donde una ola de protestas sociales terminó con la destitución del presidente Lucio Gutiérrez, calificada de inconstitucional por algunos miembros de la OEA.

Algunos analistas temen que la cumbre se vea empañada por la disputa entre Estados Unidos y el gobierno izquierdista y aliado de Cuba del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Estados Unidos dice que Chávez es un dictador y una factor desestabilizador para la región, mientras que el mandatario venezolano acusa a Estados Unidos de querer asesinarlo y de haber estado detrás del fugaz golpe de Estado cívico militar en su contra del 2002.

El principal grupo opositor de Venezuela, Súmate, será uno de los 117 representados en la cumbre, pese a la objeción de Caracas.

La Asamblea también deberá elegir a un vice secretario general para Insulza, que saldrá del ex canciller nicaragüense Ernesto Leal o del Secretario General Adjunto de la Comunidad Caribeña (CARICOM), Albert Ramdin, de Surinam. (Télam-SNI/AP)

En busca de credibilidad y recursos

La OEA celebrará a partir de hoy en Fort Lauderdale (Florida, sureste) su asamblea general con un flamante secretario general, el chileno José Miguel Insulza, y la necesidad de recuperar su credibilidad dañada en los últimos tiempos y conseguir mayores recursos.

«La OEA tiene grandes desafíos por delante, especialmente porque la transición entre César Gaviria e Insulza no ha sido fácil», declaró Arturo Valenzuela, ex consejero del presidente demócrata Bill Clinton y director del centro de estudios latinoamericanos de la universidad de Georgetown.

El analista se refería a la renuncia en octubre pasado del costarricense Miguel Angel Rodríguez, que sucedió a Gaviria y se vio forzado a dimitir tras menos de un mes en el cargo y ser acusado de corrupción en su país, dejando a la organización hemisférica sin secretario general durante ocho meses.

Durante ese período, la lucha por la Secretaría General abrió asimismo profundas divisiones entre los países miembros. Insulza logró finalmente el cargo después de que el ex presidente salvadoreño, Francisco Flores, y el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, arrojaran la toalla. «Se requiere un golpe de timón, una estrategia nueva y no está claro que esto haya sido elaborado», explicó Valenzuela, quien pidió que la Organización de Estados Americanos (OEA) fuera «mucho más proactiva».

«El secretario general, por muy bueno que sea, no puede hacer avanzar una institución si los miembros, principalmente los más importantes, no la valoran», agregó.

Según Valenzuela, la clave está en la actitud del gobierno del presidente George W. Bush. «Los países del hemisferio tienen que tomar la OEA más en serio y para que lo hagan, Estados Unidos tiene que tomarla en serio», subrayó.

Otros, como el analista político Miguel Díaz, todavía no aceptaron el papel de la institución como observadora en el referendo revocatorio venezolano del pasado mes de agosto, cuando dio su aval a los resultados que mantuvieron al presidente Hugo Chávez en el poder.

«Fue el grave error de la OEA el año pasado», aseguró. «Sólo observaron el referendo, pero no ofrecieron ningún juicio sobre la actitud del gobierno en los tres o cuatro meses que precedieron los comicios», subrayó, convencido de que Venezuela constituye «el tema más controvertido» para la organización. «El problema de la OEA es que ha prometido bastante, pero no lo ha cumplido», subrayó Díaz. «El caso ejemplar es la Carta Democrática. Fue el gran logro de la administración de Gaviria, pero no tuvo ninguna efectividad», sostuvo. «No llegó a ser ese gran instrumento que se esperaba», afirmó el analista, para quien el «gran desafío para la administración de Insulza será asegurarse que la OEA cumpla sus promesas».

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