La sólida ilusión Roja, el alma rota de River

Independiente no dio lugar para milagros en Núñez Los de Gallego quedaron a un punto de la cima

La expectativa por este ¿nuevo? River, ahora bajo la tutela de Leonardo Astrada, sólo duró un puñado de minutos. En apenas media hora, Independiente dejó en evidencia por más que no esté más Pipo Gorosito en el banco Millonario, los jugadores siguen siendo los mismos, con todo lo ello significa…

Apenas 33´ le bastaron al Rojo para quedarse con el clásico. En ese lapso metió tres goles y luego casi piadosamente esperó a que el tiempo pasara. River no tuvo ideas ni fuerza anímica para intentar una reacción, a pesar de que estrenaba técnico. Tampoco importó el peso de las estadísticas. Independiente hacía 11 años y 21 partidos que no ganaba el derby, pero el Rojo se encontró con tantas facilidades que la inquietud por la negativa historia reciente, quedó rápidamente reducida a la nada.

Más allá de que sobre el final River descontó de penal a través de Gallardo, el 3-1 refleja de alguna manera la distancia que hoy separa a un equipo y otro. Mientras que el Millo debate su angustia en el fondo de la tabla, Independiente quedó a una unidad de los líderes Estudiantes y Vélez, y vuelve a creer en sí mismo.

EL Rojo aprovechó en el PT todas las facilidades que le dio River. Ya a los 2´ un remate de Núñez demostró que Navarro no estaba para dar garantías. A los 10´ un grosero error de Sánchez derivó en un tiro de esquina, Mancuello lo ejecutó, Gandín cabeceó bombeado y ante la débil respuesta del ´1´, el Diablo lo pasaba a ganar. Otro ejemplo de la vulnerable última línea local se dio a los 28´. Piatti ganó en un pique largo, defendió la pelota con un giro completo ante la impotencia de Villagra, y con remate corto y bajo colocó el 2-0. Cinco minutos más tarde, Mareque dejó solo a Silvera ante una defensa que se paró en línea y el Cuqui no perdonó. Era el 3-0 y el duelo se terminaba demasiado rápido.

Después de que Gabbarini se lo tapara a Fabbiani, a los 34, y de que Buenanotte le entregara la pelota al arquero, a los 38, River naufragó en su alarmante falta de ideas. El segundo tiempo estuvo de más, porque Independiente se dedicó a dejar transcurrir los minutos y los ingresos de Mauro Díaz y Marcelo Gallardo, más el posterior de Andrés Ríos, no le cambiaron la cara en absoluto a River, que siguió deambulando por el terreno, sin ninguna idea clara, ni la indispensable rebeldía para comenzar a revertir un momento tan aciago.


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