La superbanda creía que en el banco había cinco millones de pesos

Por eso planearon un golpe casi sin antecedentes. Tropezaron con un imprevisto que los hizo fracasar. Se supone que en otro auto estaba el arsenal de apoyo.

Notas anteriores:

ZAPALA (AZ y AN).- La superbanda creía que en la sucursal local del Bansud había cinco millones de pesos. Por eso hizo un despliegue inusitado, que incluyó desplazamientos en avión y un trabajo de inteligencia previo del que participaron casi veinte personas, entre ellos varios policías.

Así lo revelaron fuentes cercanas a la investigación. Añadieron que la planificación fue milimétrica: en poder de uno de los detenidos se encontró un plano del banco que incluía la ubicación de los empleados y del único custodia, el castillete antibalas, los depósitos del efectivo y las vías de escape.

Pese a su compleja planificación el golpe fracasó por una contingencia que la superbanda no supo resolver: el banco abrió sus puertas tres minutos más tarde de lo previsto.

De acuerdo con los investigadores, la hora elegida para dar el golpe era en la apertura misma, a las 8 del miércoles. Pero cuando los delincuentes llegaron a las puertas de la casa bancaria en un Peugeot 405 -más, según se presume, otro auto de apoyo que no fue localizado hasta ahora- encontraron las puertas cerradas.

La demora la motivó la ausencia de un empleado jerárquico que cubre un puesto clave.

Los delincuentes se impacientaron, comenzaron a caminar por la vereda ocultando sus rostros con los abrigos, cruzaron la calle y volvieron sobre sus pasos. El nerviosismo que demostraron terminó despertando las sospechas del custodia del banco, que dio el alerta al comando radioeléctrico.

La llegada de un móvil policial precipitó las cosas. Un de los ladrones comenzó alejarse presuroso en dirección al Peugeot 405 donde lo esperaban sus compinches. La aparición del cabo primero Carlos Figueroa dio paso al forcejeo entre el efectivo y el desconocido, el tiroteo, la toma del rehén y la fuga hacia el aeródromo. El asalto había quedado trunco.

La policía local atribuye el fracaso del golpe a la baja calidad del apoyo local.

«Los actores locales son todos cachivaches (calificación despectiva para un delincuente). Eso sólo explica el fracaso y la incoherencia de planificar un asalto con una avioneta y usar un revólver calibre 22», dijo una alta fuente policial. Añadió que era un error hablar de «cerebros» entre los detenidos en esta ciudad y afirmó que se trata de que sólo fueron «mano de obra barata».

En realidad, los planificadores del asalto serían los dos individuos que escaparon en el avión con Figueroa de rehén y fueron detenidos en Buenos Aires.

Se trata de Pedro Amelio Fridman (52 años, oriundo de Río Negro, con antecedentes de boquetero), y otro sujeto que dijo llamarse Pablo Escobar, mendocino de 25 años. Sin embargo ahora se duda de su identidad.

El supuesto Escobar sería uno de los más «pesados», y habría intervenido en varios asaltos a bancos en distintos puntos del país. Maneja cuentas corrientes con al menos 50.000 pesos y cuando lo detuvieron en el peaje cerca de Tres Arroyos tenía en sus bolsillo 4.000 pesos, tarjetas de crédito y teléfonos celulares.

Fridman era el que portaba el plano detallado del banco.

Además, fuentes judiciales tienen la convicción de que faltan por lo menos tres o cuatro individuos más. Serían los que se movilizaban en otro vehículo que hasta ahora no apareció y en el que portaban el arsenal necesario para copar el banco, dirigirse al tesoro y alzarse con los cinco millones de dólares que creían que había en el interior.

«Tenían ese dato. No sabemos quién se los vendió, pero buscaban esa cantidad de dinero», aseguró una fuente.

Esta información diluye la hipótesis de que en realidad la superbanda mixta estaba detrás de un cargamento de droga. Tal como se informó ayer, en la bóveda del Banco Nación de esta ciudad se depositó la marihuana secuestrada a los traficantes paraguayos y brasileños detenidos meses atrás en la frontera. El día anterior al frustrado asalto hubo un traslado a Neuquén capital.

«Fueron 53 kilos 700, valuados en menos de 50.000 pesos», reveló el fiscal Hugo Saccoccia. «No creo que ese haya sido el objetivo», añadió.

Otra pieza importante sería Jorge Cucatto, presunto responsable de la organización local. «Soy inocente», gritó ayer al salir del juzgado, donde se negó a declarar ante la jueza Silvia Grichener.

Por su parte Carlos Grandi, el suboficial de la Policía Federal detenido por sacar fotos del banco, Carlos repitió ante la jueza su coartada: que las fotos eran para una aseguradora.

En cuanto al avión utilizado por la aerobanda, alquilado a una empresa del diputado Miguel Toma, se confirmó que llegó el lunes e hizo noche en Neuquén capital. Al otro día voló hacia Zapala, donde llegó al mediodía. Y el miércoles despegó de urgencia con dos asaltantes y el rehén. El rol de la tripulación es confuso.

El cabo primero Figueroa dijo que no vio ni escuchó nada

ZAPALA (AZ y AN)- El cabo primero Carlos Figueroa le hizo un extenso relato a la jueza Silvia Grichener sobre qué pasó desde el momento en que los frustrados asaltantes del Bansud lo redujeron a golpes y lo metieron al 405 para huir al aeródromo, hasta que lo liberaron en Ezeiza.

«Dijo que no vio la cara de los asaltantes porque lo mantuvieron con la cabeza cubierta, en medio de los asientos y esposado con sus propias esposas. Tampoco dice haber escuchado de qué hablaron los delincuentes, por el ruido del motor y por el temor que sentía», informó la jueza.

Figueroa llegó a tribunales escoltado por dos camaradas, con una gorra gris sobre sus ojos y mirando hacia abajo para evitar a los fotógrafos y camarógrafos. Después sólo abandonó el edificio cuando se fueron los cronistas y en su casa el custodia dijo que «no va a atender a la prensa, porque está con tratamiento psicológico y los jefes le han dicho que no hable».

«Nadie le prohíbe, salvo su propia decisión, de hablar con el periodismo», respondió la jueza ante la consulta.

Grichener dijo que Figueroa sólo recibió un golpe leve en la cabeza y un raspón, que siempre estuvo consciente y que no lo maltrataron. «Los golpes fueron cuando forcejeó cerca del Bansud. Dijo que al auto lo subieron sin esposas», comentó la jueza.

Ante la pregunta de cuántas personas huyeron en el 405, además de Figueroa como rehén, la magistrada dijo que «es tema de investigación».

Cuando se la consultó sobre cuántas personas viajaron en el avión que salió de esta ciudad, dijo que «es uno de los puntos a precisar».

El fiscal Hugo Saccoccia agregó, por su parte, que Figueroa declaró que ocupó el asiento del acompañante del 405.

¿Cuántos viajaban en el vehículo?, se le requirió. «Es una cuestión que no cierran entre los datos recogidos, pero falta gente. No puedo adelantar nada más sobre esto», añadió el fiscal.


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