Las críticas de la oposición

Por Redacción

El decenio de Evo Morales se caracterizó por una alianza estratégica de su gobierno con las organizaciones sociales y sindicatos, cuyos dirigentes fueron premiados. Pero el mandatario castigó el disenso, despreció las críticas, según señala el analista Gonzalo Mendieta Romero.

Morales no ha dejado de recalcar que sus opositores están en los medios escritos y las redes sociales. Romero ve en ello un “desdén por la construcción de un tejido social común, que le permita a la sociedad boliviana salir de sus seculares divisiones”. Y critica la retórica agresiva del mandatario, así como “el desprecio por la opinión contraria y el uso de medios estatales como la Justicia para castigar el disenso”.

Mendieta señaló que el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, ha acentuado uno de los males mayores de la historia del país: “La imposibilidad de fijar reglas institucionales a la disputa política”.

También cuestionó que “el MAS ha hecho poco por construir un orden duradero que incluya en él a las distintas sensibilidades históricas que el país contiene, pero en permanente reyerta. Se trata de un régimen anclado en el presente y obsesionado por la disputa parroquial del poder”.

Además subrayó que el gobierno apostó “por el corto plazo, la espectacularidad y el golpe mediático, antes que por la edificación paciente del futuro. De ahí que no se vean, por ejemplo, cambios en la calidad de la educación pública”.

La periodista Amalia Pando lidera la campaña de promoción del “no” para el referéndum del 21 de febrero. Usó plataformas de comunicación como internet, Youtube, Twitter y Facebook para denunciar diversos hechos de corrupción cometidos en los diez años de gobierno de Morales.

“Ha llegado el momento de dividir: los corruptos y los no corruptos. Así de simple. Eso de izquierda o derecha es un uso político. El país está siendo devorado por la corrupción”, señaló Pando.

Agregó que “Bolivia perdió más de 500 millones de dólares porque el gobierno ‘chauchito’ (obsequió) el dinero del Fondo Indígena entre sus seguidores. Otros 30 millones de dólares se perdieron en la compra de unas barcazas chinas”.

También recordó que los pocos medios de comunicación independientes de Bolivia están al borde de la quiebra porque sufren una asfixia económica del gobierno. “Dejé Erbol (emisora católica) para que no se cierre. El gobierno controla la mayoría de los diarios, emisoras y canales de televisión”, dijo.