Las envejecidas economías europeas podrían ganar con los migrantes
BRUSELAS, Bélgica.- El mayor movimiento migratorio hacia Europa en varias décadas no es sólo una emergencia humanitaria, sino también un posible golpe de suerte para muchos países que afrontan la amenaza económica de una población en proceso de envejecimiento. El descenso en las tasas de natalidad supone que en los próximos años faltarán trabajadores europeos para sostener al creciente número de pensionistas. Así que la llegada de miles –y a menudo calificados– posibles trabajadores supone un impulso para las perspectivas de crecimiento a largo plazo en la región. Alemania, una de las más hospitalarias con los refugiados, también es el país que obtendría beneficios más rápidos, ya que tiene un fuerte mercado laboral con muchos puestos vacantes. Por el contrario, economías más débiles como la griega o la italiana tardarían años, o incluso décadas, en ver los efectos positivos porque tienen problemas para crear empleo, aunque ellas también se enfrentan a la amenaza de la bomba demográfica. Antes de que comenzaran las llegadas este año, la oficina alemana de estadística estimó que la población del país, de 80,8 millones de personas en este momento, se redujera en una décima parte o más para 2060. Alemania prevé que su fuerza de trabajo caiga en unos seis millones de personas en 15 años. Recibir este año a unas 800.000 personas de Siria, Irak y otros países le costará a Alemania unos 6.600 millones de dólares el año que viene en prestaciones sociales y clases de alemán. Pero ese costo inicial podría compensarse con un crecimiento económico mayor. La oleada de recién llegados podría hacer crecer la economía alemana un 1,7% extra para 2020. (AP)