Las opciones ideales para lograr la boda perfecta

las investigaciones

El estudio de las mejores bodas posibles en un grupo de solteros es uno de los temas de investigación por el cual el estadounidense Lloyd Shapley, de 89 años, junto a su compatriota Alvin Roth, de 60 años, recibieron el Nobel de Economía 2012. En los años 1960, Shapley, economista y matemático en Harvard, analizaba junto a su colega David Gale, la concordancia entre la oferta y la demanda de forma abstracta. Necesitaban una aplicación concreta. “Utilizaron la boda como uno de sus ejemplos ilustrativos. ¿Cómo formar diez parejas hombre-mujer respetando sus preferencias individuales?”, explicó la Academia Real de Ciencias sueca. La solución no puede ser la de dar a cada uno su cónyuge preferido o preferida: en efecto varios hombres preferirán la misma mujer, y a la inversa. Se trata de formar parejas que respondan a los mejores intereses de cada uno, para lo que utilizaron un algoritmo de “aceptación diferida”. Para ello, los hombres van a proponer casamiento a su mujer preferida. Las que reciban varias propuestas escogerán una, formando con el elegido una pareja de novios. Las que reciban una sola propuesta estarán obligadas a aceptarla, y las que no reciban ninguna propuesta esperarán. Se organiza una segunda vuelta. Los hombres a quienes su favorita dijo “no” se orientarán hacia la segunda mujer que prefieren, esté ella de novia o no. Esta puede dejar a su novio, que reintegrará entonces el grupo de solteros. Y se continúa de esta manera. Cada hombre desciende en orden sus preferencias (la tercera mujer que prefiere, la cuarta, etc., hasta la última si es necesario). Las mujeres pueden romper sus noviazgos tantas veces como quieran. Al final, todo el mundo está en pareja. “Gale y Shapley probaron matemáticamente que este algoritmo conduce siempre a uniones estables”, observó la Academia. Pero por supuesto, el algoritmo no soluciona el problema de la paridad: “es de suma importancia saber si el derecho a proponer casamiento es acordado a las mujeres o a los hombres”. En efecto, “si son las mujeres las que hacen las propuestas, el resultado es más satisfactorio para ellas, no así si son los hombres”, y a la inversa, constató la Academia. Este algoritmo, puramente teórico, sería un clásico para los estudiantes de economía. “Pero su pertinencia práctica sólo fue reconocida mucho después”, recordó la Academia. Tuvo que esperar los trabajos del otro Nobel de Economía 2012, Alvin Roth, sobre el nombramiento de estudiantes de medicina y de donación de órganos. (AFP)


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