Las penínsulas que se desprenden del Nahuel Huapi

Quetrihué, Huemul y San Pedro son parte de los encantos del lago que bordea a Bariloche y Villa La Angostura. Modestas extensiones de tierra rodeadas de agua que ofrecen otra perspectiva para disfrutar.



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Desde la costa de la península San Pedro se puede observar el oeste de Bariloche y la cortina de montañas detrás. (Foto: Marcelo Martínez )

Tres penínsulas y tres características muy distintas se unen por un trozo de tierra a la gran masa de agua de origen glaciar del lago Nahuel Huapi.

Tal vez la más conocida es Quetrihué, ese tramo de 12 kilómetros de tierra que en Villa la Angostura contiene al mítico Bosque de los Arrayanes. Pero en Bariloche está la península San Pedro, urbanizada, a 20 kilómetros del centro de la ciudad, con playas silenciosas y frondosa vegetación. Y enfrente, la Huemul, donde una familia tradicional recibió en su estancia por primera vez a Exequiel Bustillo, el impulsor de la región con una visión de preservación y turismo.

Un remanso de tranquilidad

El bullicio de la avenida Bustillo se pierde a solo unos metros de ingresar a la península San Pedro que recorre en una extensión de 7 kilómetros la avenida Campanario, una calle troncal, asfaltada en un primer tramo, desde donde parten pequeñas arterias de tierra que invitan a sumergirse en el bosque.

En esta península hay una población estable y otra de veraneo, con grandes casas con costa de lago. También hay hosterías y restaurantes. Las construcciones son una constante por estos días pero el silencio que abunda sigue generando esa sensación de encontrar a pocos pasos de la ciudad, un remanso de tranquilidad.

La península tiene una cara externa desde la que se puede ver la dimensión de la Isla Victoria desde una pequeña playa con bajada pública a pie, a solo 500 metros del acceso.

Hoy la playa es poca porque el nivel del agua aún es alto pero hay recovecos entre las piedras para poder tenderse al sol. Para llegar se atraviesa caminando un pequeño bosque de Arrayanes.

En otro sector de la península, bordeando la calle Bajada Selva Negra, al final de Medioevo, está la playa con arena más extensa de la zona, con aguas mansas ideales para disfrutar con chicos porque no tiene la brusca profundidad de otros rincones del lago.

Un trozo de historia

Cuenta Exequiel Bustillo en su libro “El despertar de Bariloche” que les debe a sus amigos Ortiz Basualdo la suerte de haber conocido el lago Nahuel Huapi, en 1930, sin siquiera sospechar que iba a convertirse en el creador de la Bariloche moderna.

Pero su desembarco no fue en Bariloche sino en la península Huemul (a la que se llega por la ruta 40 camino a La Angostura), donde los Ortiz Basualdo tenían su estancia.

El desarrollo de las obras que impulsó Bustillo en la década del 30 y que hoy son monumentos nacionales, tanto en Bariloche como en Villa La Angostura, nacieron de ese viaje inicial a la península Huemul.

La estancia y su puerto aún existen, aunque no hay desarrollo turístico, salvo un par de senderos que trepan a cerros no muy alto cerca de la ruta que conduce a Villa la Angostura.

En el brazo Huemul que forma la península hay campings y cabañas en el ambiente más bien rústico, a sólo media hora de Villa la Angostura.

Un sendero de Arrayanes

Entre la Bahía Mansa y la Brava de Villa la Angostura un cartel indica el ingreso a la península Quetrihué donde se encuentra el Parque Nacional de los Arrayanes, una reserva natural única en el mundo.

Allí hay pasarelas de madera, prolijas y señalizadas, y una emblemática casita de té que está llena de mitos.

La península tiene un sendero de 12 kilómetros para llegar al extremo sur, donde se encuentran los ejemplares de Arrayanes que tienen hasta 600 años. En el camino se encuentran especies autóctonas, el casco de una antigua estancia y una laguna.

El trayecto hasta el bosque se puede hacer en 3 o 4 horas, dependiendo el ritmo de caminata y la preparación física. En bicicleta, con un grado de dificultad alto, demanda 3 horas ida y vuelta.

También está la opción de llegar al bosque a pie o en bicicleta y regresar embarcado en los catamaranes Futaleufu o Patagonia que todos los días realizan excursiones desde la zona de puertos. Desde Bariloche se puede llegar navegando el lago Nahuel Huapi con una excursión que parte de Puerto Pañuelo e incluye una parada en la isla Victoria.

Un pequeño bosque con Arrayanes es la antesala para llegar a una playa pública en San Pedro.
Marcelo Martínez

Una calle troncal de península San Pedro recorre unos 7 km.
Marcelo Martínez

Playa con arena al finalizar la calle Bajada Selva Negra.
Marcelo Martínez

Frente a la costa de Bariloche, la estancia Huemul, donde Exequiel Bustillo llegó por primera vez a la región.
Gentileza

El intenso color canela de los Arrayanes genera un entorno especial para recorrer.
Archivo

El Club de Regatas es la antesala para ingresar a la península San Pedro, un paseo ideal para recorrer en bicicleta y descansar en una playa serena.

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Datos

El Club de Regatas es la antesala para ingresar a la península San Pedro, un paseo ideal para recorrer en bicicleta y descansar en una playa serena.
12
kilómetros es la distancia del sendero de la península Quetrihué desde su inicio hasta el Bosque de los Arrayanes.
$ 1.000
es el valor, desde el 1 de enero, de la excursión lacustre desde Villa La Angostura.

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Las penínsulas que se desprenden del Nahuel Huapi