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En 1964, hallándome a cargo de la subcomisaría de Colonia Valentina (Neuquén) y siendo piloto del Aeroclub Neuquén –al que recuerdo con veneración–, realicé varios vuelos hasta Las Perlas, donde Vialidad nacional había emparejado una pista paralela al río Limay donde existía una balsa. Allí tenían casa los balseros, existían unos ranchitos y también la vivienda del Dr. Lambeye –pionero del lugar si los hubo–, quien poseía una plantación de álamos sobra la orilla del Limay en territorio rionegrino y nada más. En esa oportunidad los vuelos los realizaba el aeroclub ad honórem. Creo que la nafta la proveía Vialidad, porque la balsa se hallaba fuera de servicio y había gente acampada del lado de río Negro y nosotros la pasábamos a Neuquén. Posteriormente el Dr. Lembeye ganó un juicio y con el dinero donó el actual puente, que costó dos millones de pesos. Pocos recuerdan ese acto de altruismo. Domiciliado en Cipolletti desde el 1990 hasta el 2001 aproximadamente, fui testigo de la creación del Endemas, que se instaló en el edificio municipal que luego se trasladó a los terrenos del Fuerte Primera División, donde se planificó el despojo de las 500.000 hectáreas de tierras al El Cuy o más desde la “cola” de El Chocón hasta Cipolletti, del lado de El Cuy. Inmediatamente el municipio de Cipolletti se hizo cargo de Las Perlas, no recuerdo si con Arriaga o Weretilneck de intendente, pretendiendo atenderlo desde ese municipio pero sin ofrecerle salud pública, seguridad, educación y servicios públicos de calidad . Durante años la municipalidad cipoleña se desentendió de exigirle a Edersa, la contratista “estrella” de Cipolletti, que se hiciera cargo del servicio que patrióticamente efectuaba la cooperativa CALF, debiendo aguantar las deudas de cientos de “colgados” hasta que se obligó a Cipolletti a hacerse cargo de las deudas a la vez que Edersa debía realizar el servicio –no sé si lo ha hecho–. Pero el asunto es el siguiente: Las Grutas, con menos habitantes que Las Perlas y significativamente mejor atendida –aunque con carencias–, tiene el visto bueno del gobernador para municipalizarse. Las Perlas, abandonada a la buena de Dios, tiene que recurrir a Neuquén para recibir servicios hospitalarios lejos de Cipolletti, que para ir y venir debe circular por la famosa Ruta 22, que es un peligro por el alto tránsito entre Neuquén y Cipolletti. El problema de Las Grutas tendría pronta solución si sus habitantes votaran –nadie se lo impide– a las personas indicadas. Las Perlas no tiene municipalización porque proviene del departamento El Cuy, al que le fueron arrebatadas las 500.000 hectáreas en un obscuro “entretelón” legislativo –parecido al de la entrega de los contratos petroleros del 30 de diciembre por parte de la Legislatura rionegrina–. No se le dará a Las Perlas el derecho a municipalizarse hasta que Cipolletti no tenga –por orden del gobernador– el derecho a vender las tierras de El Cuy y, por ende, las que tiene Las Perlas. Ahí está la cuestión de por qué Cipolletti se hizo cargo de Las Perlas. Si se municipaliza ese lugar, interrumpirá la jurisdicción territorial de Cipolletti sobre el resto de las 500.000 hectáreas que no son ahora de El Cuy porque no tiene dignos representantes que peleen por sus tierras en la Legislatura ni en el Municipio. Entonces, Weretilneck, no para Las Perlas, sí para Las Grutas. En el medio, los de a pie –como siempre–, hasta que se aprenda votar y se elija gente que defienda la verdad y la justicia, no como en el caso de Caminos de Valle, por ejemplo. Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este

Juan Carlos Malgesini DNI 4.673.429 Puerto del Este


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