Las restricciones son una señal de la dureza brasileña

El grueso de las exportaciones argentinas no será afectado por la sorpresiva represalia, que sí tiene un impacto político

Por Redacción

BUENOS AIRES (DyN).- Las últimas medidas anunciadas por el gobierno de Brasil que ponen trabas al ingreso de unos 400 productos argentinos, antes que tener efectos prácticos, constituyen una fuerte señal política de que ese país no tolerará que Buenos Aires proteja a los sectores afectados por la competencia de productos brasileños.

Si bien el anuncio se constituyó en el peldaño más elevado y grave de la escalada de medidas protectivas dispuestas por Brasil y Argentina en el Mercosur en los últimos meses, la cuestión es que el fuerte de las ventas nacionales -trigo, petróleo y autos- no sufrirán por la crisis.

Así coincidieron el titular de la Consultora Alfa, Debora Georgi, y el de la consultora INFUPA, Manuel Solanet, al analizar los alcances de los anuncios.

Georgi aseguró que el grueso de las exportaciones argentinas hacia Brasil está asegurado aunque ese país aplique medidas restrictivas a 400 productos, en tanto que Solanet indicó que no existe un serio impacto cuantitativo sobre las exportaciones nacionales hacia el país vecino.

Ayer, el gobierno brasileño decidió tomar represalias contra el argentino tras el fracaso de las negociaciones por el mercado del calzado, por lo que anunció que desde mañana aplicará sobre 400 productos de nuestro país el mismo tratamiento de importación que a países que no integran el Mercosur.

En forma unilateral, Brasil anunció la eliminación del tratamiento preferencial para 400 productos argentinos, en una «represalia» por lo que consideró medidas proteccionistas en favor de la industria del calzado argentino. La medida fue confirmada por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Campbell, quien afirmó sentirse «sorprendido» ante la medida y excusarse de dar mayores precisiones sobre ella debido a que «recién nos acabamos de enterar y tenemos que analizarla».

Sin embargo, Georgi afirmó que «hay productos que conforman el 65% del comercio con Brasil, que son el trigo, el petróleo y el intercambio automotriz. Los brasileños nos van a seguir comprando estos productos con Mercosur o sin él».

Al respecto, la directora de la consultora Alfa, indicó que «los problemas han sido permanentes desde la devaluación del real» en enero de este año. Georgi consideró que los problemas comerciales entre Argentina y Brasil «van a continuar todo el año que viene», y encuadró los fracasos de las negociaciones en el marco de los problemas políticos internos de ambos países.

Por el lado de Argentina, señaló que «está un una etapa de transición entre un gobierno y otro, y por lo tanto es poco lo que pueden ofrecer los negociadores». En cambio, indicó que Brasil refleja «diferencias internas entre los funcionarios encuadrados dentro del desarrollismo proteccionista y los economistas ortodoxos encabezados por el ministro de Hacienda, Pedro Malán».

Por su parte, el titular de INFUPA, Manuel Solanet, aseguró que las nuevas medidas que adoptó Brasil para poner barreras al ingreso de 400 productos argentinos tienen un carácter «cualitativo» que no afecta al grueso del comercio bilateral.

«Son medidas de un impacto cualitativo antes que cuantitativo. Esto puede afectar a determinados rubros específicos de bienes industriales», explicó.

El economista indicó que «hay pecados de ambos lados» al referirse a la escalada de medidas protectivas que adoptaron ambos gobiernos en los últimos años.

«Las medidas de Argentina también muestran una intención de protección», dijo Solanet al referirse a la industria del calzado.

El Brasil aseguró que el bloque comercial «no está en peligro»

Río de Janeiro (EFE).- El gobierno brasileño garantizó ayer que la estabilidad del Mercosur no está amenazada por la cancelación de las licencias automáticas de importación de 400 productos argentinos, como respuesta a las trabas impuestas por el vecino país a sus remesas de calzado.

«Estamos procurando preservar al máximo el acuerdo (que Brasil formalizó en 1991 con Argentina, Paraguay y Uruguay). Haremos todo para mantener los compromisos del Mercosur y favorecer el entendimiento dentro de las reglas», aseguró la secretaria de Comercio Exterior del ministerio de Desarrollo, Lytha Spíndola.

Una misión diplomática del Gobierno de Brasilia formada por José Alfredo Graza Lima y José Botafogo Gonzalves retomará mañana , en Buenos Aires, las negociaciones con sus homólogos argentinos en un intento por revertir la posición del vecino país que dio origen el viernes a la dura réplica comercial de Brasil divulgada por Spíndola. En términos prácticos, el gobierno de Fernando Henrique Cardoso determinó que la Argentina se convertirá a partir del lunes en un «cliente común», ya que 400 de sus productos serán sometidos por Brasil al mismo proceso burocrático de importación que aplica a países que no forman parte del Mercado Común del Sur (Mercosur).

Por los acuerdos establecidos en este mercado común, las mercancías de los socios quedaron liberadas en menos de 24 horas para cruzar las aduanas fronterizas de Brasil.

La cancelación de la licencia automática, si bien afecta especialmente a los sectores textil, de calzado, químico, alimentación y automóvil, exime a los productos importados de Paraguay y Uruguay y a las compras de trigo y petróleo argentinos, que equivalen al 22% de las negociaciones brasileñas con este último país.

«Esta es una medida administrativa que no afecta los a otros acuerdos bilaterales entre Brasil y Argentina, y mucho menos al Mercosur», subrayó Spíndola.

La secretaria de Comercio Exterior aclaró que la nueva medida busca establecer «una inspección de precios y plazos para evitar 'super y subfacturamiento' de precios declarados por el importador». Sin embargo, comentaristas económicos y fuentes oficiales resaltan que la decisión de romper el tratamiento especial a Argentina es una respuesta a la resistencia del gobierno de Buenos Aires a derribar las barreras impuestas hace dos semanas por su ministerio de Economía a los calzados brasileños.


Exit mobile version