Padres, pérdidas, amores imposibles y búsquedas que atraviesan generaciones: las recomendaciones de Lecton de la semana

De Reynaldo Sietecase a James Baldwin, de Fabián Casas a Everett, de Elsa Drucaroff a Chela Torres: seis libros que indagan en la memoria familiar, los vínculos, las fugas y los relatos que nos forman. Un mapa de lecturas donde conviven la intimidad, la tensión social y la imaginación.

Redacción

Por Redacción

Cabrón
Reynaldo Sietecase

«Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida».


Esta es una novela íntima en la que un hijo reconstruye la figura de su padre a partir de recuerdos, objetos heredados y huellas emocionales. La narración avanza como una arqueología afectiva: los anteojos guardados en un estuche, un reloj de ajedrez, la voz registrada en un video, los libros mezclados en la biblioteca familiar, los discos. A partir de esos fragmentos materiales y de una constelación de intangibles -gestos, frases, amores, enemistades, modos autoritarios y momentos de ternura-, intenta responder quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y despótico.


Sietecase escribe evitando la idealización y la nostalgia fácil, y asume los riesgos que impone la memoria: iluminar un vacío sin pretender llenarlo.

La novela, publicada por Alfaguara, se proyecta más allá de la historia familiar y se inscribe en una dimensión colectiva. El autor entiende que reconstruir la vida del padre es también revisar una época, una clase media argentina atravesada por tensiones políticas, afectivas y culturales. En ese cruce, Cabrón se vuelve un artefacto narrativo sobre el duelo persistente que implica despedir a un padre y sobre las marcas que esa herencia deja en la identidad del hijo. Recupera así una figura compleja con la sensibilidad de quien sabe que toda vida es, al final, “el cuento que nos sobrevive”.


Ocio
Fabián Casas

“Me imagino a las familias alrededor de las mesas, preparadas para cenar, con los hogares encendidos y los leños quemándose en su felicidad. Pero no para mí: yo estoy, desde hace meses, hundido en el ocio.”

Andrés Stella no le encuentra la vuelta a su existencia y se deja caer en el ocio: comer, dormir, escuchar música, vagabundear. La solución sería trabajar, pero no tiene ánimo para eso. Vive con su padre y su hermano, aunque desde que murió la madre están tan cerca uno del otro como los planetas. Se engancha a vender droga con un amigo, y quedan sujetos a los vaivenes anímicos propios del negocio: euforia, ansiedad, paranoia. Nada parece llenar el vacío que dejó la madre con su partida y que transformó a Andrés en “una biología que no tiene rumbo”.


En la literatura de Fabián Casas hay una honestidad y una intensidad que sólo se pueden atribuir a la más pura vocación de contar. El lector, contagiado, quiere seguir leyendo, y al terminar sabe que es posible que vuelva a encontrar a esos personajes en otro libro o en la vida.


El cuarto de Giovanni
James Baldwin


Cuando James Baldwin presentó por primera vez el manuscrito de El cuarto de Giovanni a su editor, este no solo lo rechazó, sino que le aconsejó quemarlo. La novela narraba la historia de un trágico triángulo amoroso, rebosante de deseo, pasión y arrepentimiento.


Su publicación en 1956 provocó un gran escándalo entre la sociedad biempensante estadounidense y rompió más de un tabú: Baldwin era un escritor negro que escribía sobre el amor entre dos hombres blancos. De inmediato se convirtió en una obra de culto.

David es uno de los muchos estadounidenses que pululan por el París bohemio de los años cincuenta, adonde se ha mudado para «encontrarse a sí mismo». Una noche, mientras aguarda el regreso a la ciudad de su novia, a quien acaba de proponer matrimonio, David conoce a Giovanni, un barman italiano, luminoso, insolente y seductor, por el que siente una irremediable atracción. Los dos hombres se entregan a una relación apasionada y clandestina, confinada al cuarto de Giovanni, mientras el inminente regreso de Hella se convierte en un nubarrón que se cierne sobre los amantes. Finalmente, una postal anuncia lo inevitable: la joven regresa a París, y su regreso obligará a David a elegir entre la normalidad de una vida segura con Hella y la incertidumbre de un futuro con Giovanni.


James
Percival Everett


James cuenta casi —­el casi es importante— la misma historia que su admirado Mark Twain en Las aventuras de Huckleberry Finn, pero ahora es el esclavo Jim, y no Huck, el narrador. Solo asistimos a las escenas en las que Jim está presente.

La trama no se centra entonces en las aventuras de Huck, sino en la fuga del esclavo, que ha visitado de forma clandestina la biblioteca de su amo y ha aprendido a leer y escribir. Así, se entera de que lo han vendido y que lo van a separar de su mujer y su hija. Decide escaparse. En esa aventura lo acompaña Huck. Los dos se convierten en una pareja de personajes que se necesitan mutuamente no solo para sobrevivir, también para conocerse y mantener cierta humanidad.


La familia de las cosas
Elsa Drucaroff


Adictiva y filosa, esta colección de cuentos explora el lazo entre las cosas y el deseo, las relaciones humanas, las decisiones que nos cambian. Con una mirada sutilmente feminista, contemporánea y algo burlona, Elsa Drucaroff narra historias donde los objetos se vuelven protagonistas de lo decisivo. Un libro que interpela y conmociona.


En estos relatos los objetos son hitos en un itinerario por nuestro tiempo, nuestra interioridad, nuestro deseo. Señalan la magia de lo que une a dos seres, ese núcleo difícil de entender, de cuidar, de manipular, de reparar. Botellas de vino, perfumes, una comida esmerada son parte de rituales, y señalan la potencia de un encuentro o la imposibilidad de ser un destino para el otro cuando este ya no nos dirige su deseo. El libro es también una reflexión sobre aprendizajes, educación sentimental, las nuevas formas de filiación, los nuevos lugares de género.


La tercera estrella
Chela Torres

Es un álbum ilustrado que toma la figura de Lionel Messi y la transforma en un relato de tono mítico: un rey que, acompañado por un ejército de jugadores leales, atraviesa pruebas, derrotas y regresos hasta conquistar la tercera estrella para un reino lejano. La autora trabaja la gesta deportiva como una fábula de perseverancia y comunidad, pensada para lectores desde los cuatro años, donde la épica del Mundial de Qatar se vuelve accesible, luminosa y emocionalmente clara para las infancias. La analogía permite que la historia funcione incluso para quienes no siguen el fútbol: el viaje del héroe, la confianza en el grupo y la alegría compartida sostienen la narración.


El libro, publicado por Albatros y de 48 páginas, se inscribe en una línea de literatura infantil que usa figuras contemporáneas para trabajar valores como la constancia, el esfuerzo colectivo y la celebración de los logros comunes.


Cabrón
Reynaldo Sietecase

"Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida".

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