Lo asaltaron dos veces en menos de una semana

La víctima es un panadero cipoleño. El último ocurrió el jueves a la noche y los delincuentes le pusieron un arma en la cabeza a la nena de una clienta. Quiere enrejar el interior del comercio.

CIPOLLETTI (AC).- Un panadero de Cipolletti fue víctima de dos asaltos en menos de una semana. El más violento ocurrió el jueves por la noche cuando uno de los dos delincuentes que ingresaron a su local, retuvo y amenazó con un arma de fuego a una menor de 10 años para amedrentar a la empleada.

No hubo lesionados ni fue importante la suma de dinero que se llevaron, pero el hecho causó conmoción.

«Cuando ocurrió esto había nada más que cuatro policías y un patrullero en la comisaría 32. ¿Qué pueden hacer con tan pocos recursos?», se preguntó ayer Enrique Flores.

El conocido comerciante cipoleño comentó que hace unos días hubo un intento de robo en uno de los locales de su propiedad. El delincuente entró, exhibió el arma, pero la guardó y se marchó al ver que había mucha gente. Esta semana, no se salvó.

El domingo aproximadamente a las 15.30 en la sucursal que tiene en la calle Esquiú de las 1.200 viviendas de Cipolletti, dos personas ingresaron armadas al negocio, y tras intimidar con un revólver a la empleada, se llevaron unos 375 pesos que había en la caja.

El jueves la suma no fue muy distinta pero la violencia, mayor. Flores relató que eran aproximadamente las 22.30 cuando dos malvivientes encapuchados y armados irrumpieron en la panadería que tiene en el barrio La Paz.

En ese momento se encontraba una clienta con una nena de 10 años utilizando el teléfono público que está instalado en el interior del negocio. «La mujer estaba hablando por teléfono cuando uno de los delincuentes le puso el revólver en la cabeza a la nena», contó preocupado Flores.

Mientras este individuo amedrentaba a la clientela, el cómplice, que ya había saltado del otro lado del mostrador, le exigía a la empleada el dinero que había en la caja: unos 300 pesos.

«Fue más el susto porque no las golpearon ni le hicieron nada, pero esto preocupa. La pobre gente estaba con un ataque de nervios», expresó el panadero. El negocio estaba abierto en ese horario porque en esa sucursal Flores también tiene heladería.

«No puedo cerrar más temprano por los helados, pero ahora vamos a tener que poner rejas para que la gente que está adentro se sienta más protegida», mencionó.

El damnificado estimó que los sujetos que actuaron en los dos casos no eran de los mismos barrios donde ocurrieron los delitos. «Es gente de otro lado», opinó.

Ayer Flores tenía pensado tomar contacto con las autoridades del Consejo de Seguridad Ciudadana de Cipolletti para que se analice la situación que están viviendo los comerciantes en la ciudad.

«Esto no afecta sólo a los panaderos sino a todos y hay que hacer algo», sostuvo ayer el hombre.


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