Los desafíos para “Rajoy 2.0”
Tienes piel de elefante”, le susurró Angela Merkel en Berlín. Y Mariano Rajoy demostró que la alemana nunca se equivoca: el jefe del Gobierno español superó ileso la peor crisis política en la historia reciente del país y cumple el lunes 100 días de su segundo mandato navegando sin grandes sobresaltos.
Y no es que España no cambiara desde aquel 29 de octubre, cuando el conservador logró la investidura tras diez meses de parálisis política y dos elecciones. Ya sin la mayoría absoluta de su primer mandato (2011-2015), Rajoy quedó abocado ahora a un nuevo estilo de diálogo y consenso que ha caracterizado estos 100 días.
“El balance está clarísimo: la necesidad hace virtud. Ése es el titular”, explicó a la agencia DPA Jaime Ferri Durá, profesor de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
“La necesidad de contar con votos de diputados de la oposición hace que el Gobierno se comporte menos autoritariamente que en su primera legislatura y atendiendo menos a los intereses exclusivos y más a los intereses generales”, añadió el politólogo.
Esa suerte de “gran coalición” tácita que marca la nueva etapa política en España quedó escenificada en el primer pleno del Congreso de 2017, cuando el PP de Rajoy y los socialistas del PSOE, primera fuerza de la oposición, se aliaron para sacar adelante tres iniciativas de corte social.
“La gran coalición no está en el Gobierno, pero sí en el Parlamento”, comentó el diario “El Mundo” tras la sesión. La mayor parte de la prensa interpretó en el mismo sentido la colaboración de conservadores y socialistas, impensable en los tiempos en que Rajoy gobernaba con mayoría absoluta y sin obstáculos en el Parlamento.
El experto Ferri Durá atribuye también al nuevo paisaje político el cambio de postura del Gobierno en torno al accidente del “Yak-42”, el avión militar que se estrelló en 2003 cuando volvía de Afganistán a España y en el que murieron 62 militares españoles.
La publicación de un informe oficial que atribuyó parte de la responsabilidad del accidente al Gobierno de entonces hizo que Rajoy recibiera a familiares de las víctimas y que su ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, pidiera disculpas por primera vez en nombre del Gobierno, un paso cuidadosamente evitado hasta ahora por el PP.
“El Gobierno ha rectificado en temas en los que está bien que rectifique”, sostuvo Ferri Durá. “Veremos ahora en qué medida los otros grupos son capaces de doblegar esos tics autoritarios del Gobierno en otros temas”. Pero lo cierto es que la oposición tiene actualmente otros problemas: los propios.
Los socialistas, divididos y sin líder, sufren la peor crisis interna de su historia. El partido de izquierda Podemos, tercera fuerza en el Congreso, celebra la próxima semana un cónclave clave al que llega virtualmente roto en dos sectores encabezados por sus fundadores: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón.
Rajoy logró incluso amortizar el impacto que podrían tener los juicios por corrupción a ex aliados clave en el PP como Luis Bárcenas, antiguo tesorero del partido. “Es como si no tuviera nada que ver con ellos. Se los ve como alejados en el tiempo y del partido”, se sorprende Ferri Durá.
Pero el Gobierno no carece de retos inminentes. El primero, conocido, llega desde Cataluña, donde el Ejecutivo regional promete celebrar este año un referéndum en el que la población pueda pronunciarse sobre la independencia del resto de España. El tono de los cruces entre Madrid y Barcelona se endureció en los últimos días. “El PP no dejará pasar ni una”, advirtió el portavoz del PP, Pablo Casado.
El segundo desafío, nuevo e inesperado, tiene su origen en Washington. El turbulento arranque de Donald Trump en la presidencia estadounidense y en particular su confrontación con México ha llevado al Gobierno español a buscar un incómodo equilibrio: apoyar al segundo sin desafiar abiertamente al primero.
Prensa y oposición reclaman una respuesta más decidida de Madrid. Pero también en este campo Rajoy acude a su mejor arma: esperar. La estrategia con la que el líder de 61 años desactivó una a una las amenazas a su Gobierno y espantó en 100 días uno de los fantasmas que lo acompañaron al comenzar el mandato: el de un adelanto electoral.
Con la oposición debilitada, el PP unido en torno a su figura, apoyos internacionales claves como el de Merkel y la economía creciendo por encima del tres por ciento, Rajoy parece instalado en la estabilidad. Como si cada día en el cargo siguiera endureciendo su “piel de elefante”.
(*) DPA