«Los que culpan sólo a Chabán son un asco»

'Guille' Boneto, voz de Los Cafres, habló con dureza de la tragedia.

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN (AN)-«Sí, vendé, comprá… Qué bien que la pasan los 'garcas' con estos aparatitos». Las carcajadas actúan de anestésico ante la languidez que aguijonea el estómago a las tres de la tarde. Guillermo Boneto pega su voz a un aparato celular de última generación y se divierte con su dueño, el «enorme» y siempre dispuesto «Zaka» de Rock and Pop. Faltan algunas horas para que escale el escenario y le preste su particular personalidad a Los Cafres, la banda reggae del momento. Con 18 años de trajinar por la autopista del esfuerzo, hoy pueden decir que son los herederos de bandas como Los Pericos. «Pero si Los Pericos siguen tocando», retruca Guillermo, y luego reconoce que sin Bahiano están bien devaluados, no son los mismos.

Si lo que están esperando sus fans es que el cantante confiese que en estas giras -vienen de Bariloche y Villa La Angostura- se acuesta con decenas de mujeres y hace del vicio su primer mandamiento, no van a tener suerte. Guillermo lleva una vida «equilibrada», entre «sana y un poco de reviente». Está felizmente casado, tiene tres hijos y combina la música con el dibujo y el arte plástico. «Nunca fuimos reventados; como mucho, un porro. Fijate que los 'rastas' apuntan a la vida sana. Yo no soy vegetariano, pero sí equilibrado, tengo un reviente básico, que tiene que ver con tocar de noche».

Tiene un compromiso social bien marcado, una mirada política bastante peculiar -dice que posiblemente votaría a Moria Casán, aunque no sabe a qué cargo se candidatea- y califica con dureza, como «una mierda, un asco», a los que culpan sólo a Omar Chabán por la tragedia de Cromañón. Ah, y no le simpatizan para nada los medios de comuncación, aunque por eso no deje de ser amable.

-¿Por qué creés que el reggae ha tenido este boom en el país?

-No es nada raro, el público está creciendo, la recepción hacia el reggae es muy grande, nunca pasó que los chicos lo escuchen en el secundario. Creo que es obvio, que la llegada es muy fuerte, es un proceso de decantación. Siempre estuvo en el under y al final terminó explotando, y para nosotros, para los que alguna vez nos morimos de hambre, es una satisfacción.

– Además, ustedes están en su mejor momento, son los del momento.

-Sí, loco, nosotros somos los más grosos (risas). Tenemos una historia larga, ya las pasamos todas, estuvimos viento a favor y viento en contra; en realidad, los momentos nos los pasamos por donde vos ya sabés. El reggae tenía que explotar, es ridículo que tardara tanto en hacerlo, sabiendo que hay bandas de altísimo nivel en el país.

Se la pregunta sobre el reviente en el reggae, le hurta un latiguillo al cómico «Tangalanga» – «¿De parte de quién..?»- y luego agrega: «Nada que ver, es música sana, que no invita al reviente absoluto, sino a la meditación, a la reivindicación de cuestiones humanas. Muchos músicos no entienden esta música, sus sutilezas, la creen sencilla, pero no es facil hacer un buen reggae».

Los Cafres hicieron dos Obras a pleno, y ahora, el 19 de agosto, va por el Luna Park, toda una utopía hace algunos años atrás.

-¿Siguen tomando todo este proceso con naturalidad?

-Nosotros sí, pasó mucha agua abajo del puente. Tenemos solidez, pero todo lo tomamos con pinzas. Todavía hoy hay gente que piensa que somos una banda nueva, es ridículo. En realidad, los periodistas son bastante ridículos.

-…

-No creas que es por vos.

En realidad la gente inocente y boluda como yo aún sigue pensando que es lógico tener un reconocimiento de la prensa si sacás muchos discos, llenás Obras y tocás durante 18 años. Pero lo lógico es tener un aparato de prensa, sino no existís.

-Ustedes siempre tuvieron un marcado compromiso social, aún hoy ¿son optimistas?

– La gente trata de cambiar las cosas, pero la maquinaria de corrupción es muy fuerte. Acá hay cimientos echos de traiciones, de ilegalidades, un cambio parece una utopía. Pero igual, voy a ser poético: hay que plantar buena semilla para que crezca un nuevo árbol, gigante y fuerte.

-¿Cómo analizás lo que sucedió con el nuevo disco de León Gieco? Finalmente tuvo que sacar el tema con Pato Fontanet.

– El dolor de los familiares de la masacre es demasiado grande, y el aparato mediático es desagradable, de hecho ahora estamos lucrando hablando de ellos (hubo familiares que acusaron a Gieco en estos términos). Esta tragedia fue por estupideces, una aberración, pero me da asco que acusen sólo a Chabán. Los funcionarios municipales son todos unos corruptos, y los que lo acusan son una mierda. Todos somos responsable. Chabán siempre puso todo para que las bandas crezcan y muchas le deben todo,incluso los que iban a verlas. Nadie pretendió matar a nadie, hay que entender el dolor de los padres. Pero me da asco esos que se suben al caballo de bronce y se hacen los moralistas.

Sebastián Busader

sbusader@yahoo.com.ar

Una noche agitada, a puro reggae

NEUQUEN (AN).- En dos oportunidades debieron retornar Los Cafres para saciar la sed de reggae que abatía las gargantas de sus fans neuquinos. Lo hicieron con mucha predisposición, con el mismo estado de ánimo que los condujo a tocar casi dos horas y media en la madrugada de ayer.

Los Cafres reunieron a unas mil personas en un boliche de la avenida Olascoaga al fondo. Si hacía falta, a todos ellos se los metieron en el bolsillo con la primera nota, y ni hablar cuando sonaron «Pelusa», «Sin semilla»y, sobre todo, «Si el amor se cae», el himno marketinero que sacaron de laboratorio para hacerse masivos.

Antes fue turno de Quijote, reggae y ska local. Los Cafres sonaron verdaderamente bien, sólidos y coloridos, con superávit de energía. Letras filosas y envenenadas, bien lejos de la liviandad que tanto prolifera por un país acostumbrado a la liviandad de concepto. Ellos arremeten con dureza, le dan vía libre a lo que transita por sus venas, y dejan en claro que sólo les interesa el reggae. Como a esa sugerente «colorada», a la que Guillermo Boneto le ofrendó el último 'bis'.


NEUQUEN (AN)-"Sí, vendé, comprá... Qué bien que la pasan los 'garcas' con estos aparatitos". Las carcajadas actúan de anestésico ante la languidez que aguijonea el estómago a las tres de la tarde. Guillermo Boneto pega su voz a un aparato celular de última generación y se divierte con su dueño, el "enorme" y siempre dispuesto "Zaka" de Rock and Pop. Faltan algunas horas para que escale el escenario y le preste su particular personalidad a Los Cafres, la banda reggae del momento. Con 18 años de trajinar por la autopista del esfuerzo, hoy pueden decir que son los herederos de bandas como Los Pericos. "Pero si Los Pericos siguen tocando", retruca Guillermo, y luego reconoce que sin Bahiano están bien devaluados, no son los mismos.

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