Lunes negro tras la quiebra de WorldCom
Es la mayor bancarrota de la historia empresarial americana. La noticia impactó en mercados de Nueva York, Europa y Asia. Bush teme por el impacto que provocará en la economía.
WorldCom se declaró en bancarrota el domingo, en lo que se considera el caso de insolvencia más grande en la historia de las corporaciones estadounidenses.
La quiebra del gigante de la telefonía se produce luego de conocerse fraudes contables por casi US$3.850 millones que afectan a cerca de 85.000 empleados, miles de inversionistas y sus operaciones en 65 países. El principal directivo de la compañía, John Sidgmore, dijo que la firma continuará operando aún cuando haya ido a la bancarrota.
Un día después de declarar la bancarrota, WordCom dijo que buscará la aprobación de los tribunales de un plan de financiación por 2000 millones de dólares que le permita seguir operando durante su proceso de organización. Si este proceso es exitoso, WordCom, la segunda empresa de telefonía de larga distancia y servicios de datos de EE.UU, podría eliminar más del 75% de su deuda. La empresa maneja la mitad del tráfico mundial de Internet, planea contratar expertos en reestructuración que ayude al actual equipo administrativo.
El presidente de los EE.UU, se mostró muy preocupado por el impacto de esta bancarrota. Por otra parte, nuevas pruebas señalan que Bush usó información confidencial para operar en la Bolsa, antes de vender la mayoría de sus acciones en la empresa que dirigía. Los escándalos comprometen seriamente la suerte de los Republicanos en los próximos comicios.
El proceso de bancarrota no incluye las operaciones internacionales de la compañía.
Al compás de las noticias, el mercado neoyorquino registró nuevamente fuertes pérdidas mientras que en Europa y Asia los mercados cerraron con caídas históricas.
La noticia y el bajo rendimiento del viernes en Wall Street provocaron ayer, nuevas caídas en la apertura de las operaciones de los mercados europeos. Algo similar ocurrió con los asiáticos, con excepción de Japón.
La firma, con activos de US$107.000 millones, no tiene dinero suficiente para el pago de sus deudas e intereses por más de US$30.000 millones. La presentación de quiebra ante la justicia, inhibe a los acreedores la posibilidad del cobro compulsivo sobre los bienes de la compañía. Algunos creen que John Sidgmore no podrá salvar a WorldCom.
El mes pasado, cuando ya se veía afectada por una disminución de los negocios de telecomunicaciones, WorldCom reconoció que durante años ofreció cuentas falsas de beneficios por unos US$3.900 millones con el fin de mantener las inversiones de los accionistas.
El Departamento de Justicia y dos comités del Congreso han iniciado investigaciones sobre las maniobras contables con las cuales WorldCom ocultó pérdidas e indujo a equivocaciones a los inversores. Por su parte, la Comisión de Mercados de Valores de EE.UU. ha presentado cargos ante la justicia contra la compañía por fraude.
El escándalo de WorldCom estalló pocos meses después del que envolvió al gigante energético Enron, que también dejó sin sus inversiones a trabajadores y ahorradores e inició una serie de revelaciones sobre los fraudes cometidos por ejecutivos de grandes empresas estadounidenses. En la última semana, WorldCom obtuvo una línea de crédito de hasta US$2.000 millones de un consorcio de prestamistas, entre los que se cuentan J.P. Morgan Chase, Citigroup , y General Electric.
Estos pusieron como condición para dar su dinero que la empresa se declarara en bancarrota y pidiera la protección legal bajo la cual la firma se reorganizaría y les pudiera pagar primero a ellos.
Como garantía del crédito, WorldCom puso los «montos a recibir», es decir, fundamentalmente los pagos de los clientes por los servicios telefónicos.
El año pasado, la operadora contabilizó US$20.000 millones en entradas por este concepto.
El principal directivo de WorldCom, Sidgmore, dijo que la firma continuará operando aún cuando haya ido a la bancarrota, y que esto no afectará a los 20 millones de clientes que usan sus servicios. WorldCom continuará operando aún cuando haya ido a la bancarrota, y no afectará a los 20 millones de clientes. (Reuters)
Las Bolsas a pique
BUENOS AIRES – El anuncio de la quiebra de WorldCom trajo aparejada la caída de las bolsas de Wall Street. Lógicamente, las acciones de esa compañía no quedaron al margen de la hecatombe. Perdieron 55,56%. Al mismo tiempo, Citigroup ingresó a la lista de compañías con dudosas prácticas corporativas. Al parecer habría engañado con sus análisis e inflado las cuentas de Enron. Por ello, sus valores retrocedieron 11%.
El titular del New York Stock Exchange, Richard Grasso, llamó a los inversores a mirar los mercados con visión de futuro. Pero, una sesión que debería ser una «oportunidad de compra» fue sólo una oportunidad de venta más. Así, el Dow Jones quedó por debajo de los ocho mil puntos, por primera vez desde octubre del 98. Perdió 2,93%. El Nasdaq lo acompañó con una caída de 2,78 y el Standard & Poor's 3,29%. Por su parte, los bonos del Tesoro subieron. Actuaron como refugio de los inversores. Sus rendimientos acusaron tónica dispar. La tasa de la deuda 30 años subió a 3,56%. En cambio, cayeron hasta 4,45 a diez años y a 3,56% a cinco años. MADRID: La apertura bajista de Wall Street hizo revertir la tendencia alcista de este mercado; por ello perdió 2,63%. Los analistas señalan que los inversores no confían en los mercados. Están a la espera de más información sobre malas prácticas o resultados de corporaciones de EE.UU. Por ese motivo, las tres acciones líderes, que habían arrancado en alza, retrocedieron.
La quiebra de WorldCom será recordada como la más importante de la historia de Estados Unidos, porque mientras la energética Enron tenía 63.400 millones de dólares en activos declarados a diciembre pasado, Worldcom tiene 107.000 millones de dólares, contra deudas por 41.000 millones de dólares.
Ascenso y caída de un grande
El consorcio WorldCom, enredado ahora en la mayor quiebra de la historia por un escándalo de manipulaciones contables, se inició en 1983 en Mississippi como LDDS, una pequeña compañía telefónica, para convertirse 19 años después en el segundo mayor consorcio estadounidense de telecomunicaciones después de AT&T y el mayor administrador de redes de Internet.
El espectacular ascenso y caída de WorldCom está ligado claramente a Bernie Ebbers, durante años jefe del consorcio. Ebbers, de 60 años, llegó en 1985 a LDDS y, tras cambiarle el nombre por el de WorldCom y adquirir más de 60 empresas, lo convirtió en 1995 en uno de los mayores consorcios de telecomunicaciones del mundo. Tras la dramática caída de sus acciones y revelarse un crédito a sí mismo por 408 millones de dólares, Ebbers tuvo que dimitir en abril, presionado por acreedores y accionistas.
Primero se concentró en ofrecer servicios telefónicos baratos a firmas en apartados lugares de Norteamérica. Esas firmas se sentían olvidadas por las grandes empresas telefónicas, y Ebbers aprovechó para ocupar el vacío. Las firmas compradas por LDDS y WorldCom se hicieron cada vez mayores, ganando cada vez mayor valor en la bolsa. Ebbers aprovechó el alto vuelo de WorldCom para ventajosas operaciones de trueque de acciones. En esta serie de compras acumuló una creciente montaña de deudas que llegó a encumbrarse a 41.000 millones de dólares.
En el «boom» de las telecomunicaciones y el poker por la consolidación de esta rama económica en los años 90, Ebbers y WorldCom fueron uno de los principales jugadores. En 1998absorbió por 47.000 millones, incluidas deudas, a MCI, el segundo mayor consorcio de telecomunicaciones en EE.UU.
El ascenso de WorldCom se revela en el crecimiento de su cifra de ventas, de 154 millones en 1990, a 35.200 en el 2001. La caída de WorldCom se produjo al compás de la debacle de las empresas mundiales de telecomunicaciones en los últimos tres años. (DPA)