Manifestaciones en favor de Laden terminan en violentos choques

Complicada situación política en Pakistán y otros países árabes.

BEIRUT- El ataque contra Afganistán suscitó diferentes reacciones en el mundo árabe, pero en algunos países también profundizó la división entre gobernantes y gobernados.

En Quetta, centro-oeste de Pakistán, un joven murió y veinte personas resultaron heridas durante las violentas manifestaciones contrarias a EE.UU que se desarrollaron en esa ciudad, que incluyeron el incendio de la sede de UNICEF.

Las marchas en apoyo de Laden en Pakistán se produjeron cuando su presidente, Musharraf, confirmaba el rol clave y el precario equilibrio en el cual se encuentra: ese país está contra el terrorismo y junto a Occidente.

Los integristas islámicos paquistaníes desahogaron su rabia realizando violentas manifestaciones en las cuales murió un manifestante a manos de la policía de Quetta. Las manifestaciones tuvieron también como escenarios Peshawar y de Islamabad.

La situación terminó bajo control después de una violenta intervención de guardias de frontera, los Khyber Rifles.

En el plano político, Musharraf se liberó ayer con un golpe inesperado de los generales más sensibles a las argumentaciones de los fundamentalistas islámicos. Fueron removidos de sus cargos el jefe del servicio secreto militar, el poderoso Inter Service Intalligence (ISI), Ahmad Mehmood, el del cuerpo de la Armada de Lahore, Mohammed Aziz Khan, y el vicejefe de Estado Mayor Muzzafar Usmani (el jefe de Estado Mayor es el propio Musharraf). Los tres hombres constituían una suerte de «junta» en la que Musharraf era considerado un primus inter pares.

La depuración en los altos rangos del ejército se produce después de la detención del líder de las dos facciones de la Jamaat Ulema Islam (JUI), el más agresivo de los partidos integristas paquistaníes, Maulana Fazl ur-Rehman y Sami ul-Haq.

La medida es una señal de que Musharraf actúa en serio y que está tratando de efectuar un decisivo cambio en la ubicación internacional de Pakistán.

Oposición en la gente

En tanto, el abierto apoyo dado a los bombardeos de EE.UU por países como Jordania y Egipto, o al silencio de otras naciones como Arabia Saudita, se enfrentó tanto la abierta oposición de Irak y de grupos radicales como a los temores de gente que se pregunta sobre la validez de la campaña contra el terrorismo.

El presidente sirio el-Assad y el rey Abdallah II difundieron un comunicado en el que se subrayan la importancia de combatir el terrorismo, pero también la necesidad de proteger a la población de Afganistán.

De signo opuesto fue la reacción de iraquí Saddam Hussein que deploró los ataques. Egipto dijo también que consideraba que, en el respeto de las leyes internacionales, «EE.UU tiene derecho a reaccionar», mientras unos 20.000 universitarios acudieron a las plazas para protestar contra «una guerra contra el Islam». (ANSA)


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