Maruca cumplió ayer 100 años

Es la abuela más longeva de la Comarca Viedma-Patagones.

Redacción

Por Redacción

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María Lazzarini de Nervi, “Maruca” para su familia, cumplió ayer 100 años. Allí estuvieron sus hijos Mary Gloria, Víctor y Nilda de 80, 78 y 73, la mayoría de sus 11 nietos, 23 bisnietos y una tataranieta. Su hermana Mercedes de 91 que estuvo ausente por razones de salud completa el longevo cuadro familiar iniciado por inmigrantes italianos que se afincaron en Patagones en 1907 para trabajar la lejana tierra patagónica de intensos vientos y bajas temperaturas a orillas del río Negro.

Hasta hace cinco años Maruca fue la encargada de mimar a sus nietos con la comida preferida desde la cocina de su hija menor en el marco de una convivencia de 30 años marcada por la relación estrecha, la contención y la protección de una y otra.

Una demencia senil que la puso en riesgo hasta de las pequeñas cosas generó su residencia en un geriátrico, donde no se perdió el contacto diario de madre e hija. No importó que la memoria se haya detenido en el recuerdo de la juventud, desconociendo el presente. El amor pudo recostruir ese nuevo esquema que plantearon los años. Horas de charlas para donde arrancara el recuerdo que llamativamente no borró ni un solo ingrediente de la receta que se le pida.

Maruca eligió la juventud y allí se plantó a los 95 con una memoria prodigiosa de personas y hechos, conservando la coquetería hasta hoy. “Pintame los labios” le pidió ayer a la propietaria del geriátrico para completar su atuendo de fiesta mientras miraba a los invitados a esa reunión con más gente que lo habitual en el salón principal adornado con globos, moños y velas para el festejo de su cumpleaños del que parecía ausente y ajena. Tal vez buceaba en aquellos recuerdos en los que borró una infancia difícil en la que tuvo que trabajar y apenas concurrir a la escuela.

Maruca tuvo que ver con hechos históricos de la Comarca. Allá por 1930 cuando empezó la construcción del puente ferrocarretero lavó y planchó la ropa de los obreros que trabajaron en esa ejecución. Había que sumar ahorros para un temprano casamiento. El sueño de estudiar no lo pudo cumplir pero no la debilitó en su fortaleza para enfrentar y disfrutar de la vida tal como lo hizo con un pensamiento actualizado y de avanzada.

Fue siempre una mujer informada, activa y decidida, contendora de sus afectos con los que alimentó a sus seres queridos y que hoy cosecha. La ternura con la que una de sus bisnietas la besaba ayer en su cumpleaños así lo demostró. No hicieron falta las palabras ni la memoria, sólo el corazón.

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