¡Matar a Aldo Rico!...



Libro para varios libros. Lo mejor que le puede suceder a un texto: desbrozar el camino para seguir investigando. Éste es, en términos de propuesta, uno de los méritos más importantes de “Alfonsín. Mitos y verdades del padre de la democracia”. Oscar Muiño, 60 años, abogado. “Con tantos de militancia en el radicalismo que por momentos me siento un riflero de la Revolución del Parque y hasta creo que lo veo a Alem... pero siempre hay alguien de mi familia que me vuelve a la realidad: ¡No jodas, están aquí... en Barrio Norte... en tiempos K!”. Pero a la hora de bucear sobre Raúl Alfonsín, Muiño –cara de gozoso intelectual japonés– supo poner distancia de las legítimas emociones que emanan de su vínculo con esa militancia. Su investigación, forjada en el método de entrevistar a docenas de fuentes que en aquellos inicios de finales de dictadura y el balbuceante camino rumbo a la democracia, depara detalles, historias tras historias que estaban acalladas. O simplemente arrinconadas entre las murallas de la política. Los irritación de Dante Caputo para con Juan Sourrouille. El desprecio de Lapeña –como secretario de Energía– para con Rodolfo Terragno, que en las entrelíneas del libro es posible detectar cierta vanidad en su protagonismo. O la información que en la agitada Semana Santa del 87 transfiere el jefe de Operaciones Especiales de la Policía de la provincia –hoy Grupo Halcón– al gobierno bonaerense del radical “Titán” Armendáriz de que un francotirador de ese grupo de elite puede matar a Aldo Rico de un disparo en la cabeza.

En fin, muchas historias por hurgar a partir del “Alfonsín” de Oscar Muiño.

(Oscar Muiño, con larga experiencia en el periodismo, es autor, entre otros libros, de “Buenos Aires, la colonia de nadie”, “Los días de la Coordinadora; la otra juventud. De la insignificancia al poder”. Fue funcionario de la administración Alfonsín).


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