Millonario contrato de Manganaro para un amigo

El beneficio fue por más de 1.700.000 pesos. Corresponde al Plan Integral de Seguridad de Sobisch.

Luis García

La seguridad es un bien que no abunda en estos tiempos, sea para la protección de la vida y los bienes de las personas o, tratándose de seguridad social, para los llamados “excluidos” que, con vida pero sin bienes, no logran que se los incluya con empleo, vivienda, salud, educación y jubilación. En el año 2004 el gobierno de Jorge Sobisch, después de unas jornadas realizadas en Villa La Angostura que contaron con la presencia de Mauricio Macri, decidió ocuparse de la primera parte. Lo hizo aprobando un “Plan Integral de Seguridad (PIS)”, destinando 50 millones de dólares a su financiación, y creando el ministerio de Seguridad y Trabajo. El responsable de las contrataciones, autorizado por Sobisch, fue Luis Manganaro, titular del flamante ministerio. Un examen de los expedientes, posible gracias a un recurso de amparo que prosperó en la justicia neuquina, dio como primer resultado el hallazgo de documentación probatoria de que Manganaro había favorecido con dos contratos directos por un total que podría ser superior a 1.700.000 pesos a un amigo suyo, Marcelo Dietrich. Para poner en marcha el Plan era preciso elegir los contratistas y formalizar rápidamente los contratos. Eso se logró en un tiempo récord gracias al secreto que Sobisch impuso a las actuaciones mediante el decreto 007. Ya lo había ordenado antes, en setiembre de 2004, mediante otro decreto, el 2090, que aprobó el PIS y delegó en Manganaro “la facultad de autorizar las contrataciones”. Fue así, sin publicidad, como nadie –salvo los que fueron enterados- se enteró a tiempo del reparto. Alguna noticia les llegó a las empresas Motorola y Aerolink, pero cuando quisieron participar ya era tarde. No pudieron pasar de la Mesa de Entradas. ¿Derecho a la información? La constitución neuquina tiene un artículo, el 25, que es enemigo del secreto. Dice que “no será trabado el libre acceso a las fuentes de información”. Como el periodismo, de curiosidad insaciable, podría tomarse de ese artículo para querer saber de todo cuanto Manganaro hacía o dejaba de hacer para repartir los 50 millones de dólares, Sobisch firmó un decreto, el 007, cuyo artículo 1º dispuso que “las contrataciones críticas relacionadas con aspectos de comunicaciones, armamentos, y elementos para investigaciones e inteligencia de alta tecnología revestirán el carácter confidencial a que hace referencia el inciso s) del artículo 75 del Reglamento de Contrataciones de la provincia”. Los incisos de ese artículo solo llegaban hasta el r). El s) no existía, pero Sobisch lo hizo, mediante otro decreto. La delegación de poderes de Sobisch a Manganaro quedó inscripta en el artículo 3º del decreto 2090: “Delégase en el señor ministro de Seguridad y Trabajo la facultad de autorizar las contrataciones que permitan el cumplimiento del Plan Integral de Seguridad para la provincia de Neuquén, en atención a su carácter reservado”. La delegación les venía bien a los dos: a Manganaro, para repartir sin tener que pedir la firma del gobernador en cada contrato; y a Sobisch, para afrontar algún problema que surgiera alegando, como suele hacerlo, que él no puede ocuparse de todo y que quien firmó fue el ministro. Sin licitación pública Para preservar el secreto fue necesario prescindir de la licitación pública. Todos los contratos, por lo tanto, se hicieron en forma directa. De 2004 a 2011, durante siete años, el secreto fue invulnerable. Dejó de serlo gracias a que la jueza Paula Stanislavsky hizo lugar a un recurso de amparo presentado con el patrocinio del abogado Eduardo Saint Martin. “Río Negro” revisó unos 30 kilogramos de expedientes guardados en cinco cajas depositadas en la fiscalía de la doctora Sandra Ruixo, quien está realizando una investigación preliminar del contrato principal con la empresa Damovo, hoy Daxa S.A. En dos de esas cajas, casi escondidos, fueron hallados dos expedientes iniciados para el pago a la empresa Global Solutions -de propiedad de Alicia Beatriz García Pagano, esposa de Marcelo Dietrich-, de un total superior a 1.700.000 pesos. Dietrich es amigo de Manganaro. También propietario de la constructora Equipos Andina, privilegiada por el BPN cuando Manganaro lo presidía. Entre las obras para las que fue contratada por el banco figura el edificio de la agencia para jubilados, situado sobre la calle Santa Fe de la capital neuquina, junto a la sucursal Rivadavia. Equipos Andina también construyó la residencia familiar de Manganaro en una chacra que compró para él el ex gerente general del banco, Juan Pablo Bugner. Dietrich fue el único neuquino que asistió al reciente casamiento de Manganaro, en Pehuajó. El primer director ejecutivo del Plan Integral de Seguridad fue Juan Carlos Pintado, asociado tiempo atrás a Manganaro en un estudio contable del que también formó parte Bugner, y hermano de Sergio Pintado, quien acompañó a Manganaro en el BPN (y ahora a Omar Gutiérrez) como gerente de Administración. Primero El sucesor de Pintado en la Dirección Ejecutiva del Plan (DEPIS) fue Daniel Rimada. El 31 de mayo de 2006, en el expediente 3200-000894/2004, alcance 00001/2006, Rimada pidió a la contadora Susana Arévalo, sucesora de Manganaro en el ministerio de Seguridad, que aprobara un pago de 1.187.500 pesos a Global Solutions SRL, con domicilio en Juan B. Justo 117, de Neuquén Capital, donde esa firma vende celulares con licencia de Movistar. Pero Rimada no compró celulares. Dijo en la nota a Arévalo que esa suma se aplicaría “al pago del saldo de un contrato de auditoría” del Sistema Integral de Seguridad Pública y Atención de Emergencias (SISPAE). No deja de sorprender que una empresa que vende teléfonos celulares haga auditorías, y llama la atención que se trate del pago de un saldo. Habría, también, pagos anteriores que no aparecieron en la búsqueda, como tampoco apareció el contrato. Del contrato Rimada advierte que fue aprobado por resolución ministerial 040/05 del 2.2.05 (Manganaro era ministro todavía). Después de la nota de Rimada, a fojas 13 del expediente hay una factura de Global Solutions por la suma indicada más arriba, de fecha 20.6.2006, que lleva la firma y el sello de Rimada y la fecha de inicio de actividades de la firma, el 1.10.2001. Manganaro inició sus actividades en el BPN en el año 2000. Equipos Andina se constituyó con ese nombre el 3.1.1996, y con Néstor Artusi como presidente y Juan Carlos Pintado autorizado a inscribirla en el Registro Público de Comercio. En abril del 2000 una asamblea de la empresa acepta la renuncia de Artusi, despide al director suplente José Luis Carreira y nombra en la presidencia a Marcelo Luis Dietrich, en la vice a Alicia García y como director suplente a Alberto Dietrich. Fueron autorizados para la inscripción en el Registro Público de Comercio Cristina Daros, Carlos Larrondo y Juan Pablo Bugner. La resolución que aprueba el pago a Global , número 230, lleva la firma de Arévalo. El 20.6.06 el contador general de la provincia, Jorge Bonaiuto, da su visto bueno. Ese mismo día Rimada le pide al gerente de la sucursal Rivadavia del BPN que transfiera los fondos de la cuenta DEPIS a la de Global. La transferencia se concreta también el 20 y el 21 un señor Sobelvio, de Global, firmó un recibo por 1.187.500 pesos. Segundo El 1º de noviembre de 1996 Rimada vuelve a pedir a Arévalo un pago para atender “compromisos contractuales” de un” trámite reservado” que esta vez se fundamenta en el artículo 142 de la ley provincial 1284. Esta norma prescribe un previo dictamen jurídico que no aparece por ninguna parte. Todo lo que se puede saber es que el contrato es, otra vez, “por servicios de auditoría del Plan Integral de Seguridad según contrato por cumplimiento del 100% del objetivo”. Hay un sello en tinta roja que dice “documento inutilizado”, y una firma de Rimada. Por fin, Global recibe la plata en su cuenta del BPN. Es un pase de fondos de la sucursal Rivadavia del BPN que sale de la cuenta de la DEPIS. Con la retención de impuestos, se reduce a $ 523.736,25. El trámite –tan riguroso que hasta los centavos se incluyen- lleva las firmas de la gerente de la sucursal, Miriam Capmany, y de Sandra Martini, cuyo sello dice “banca oficial sucursal”.

La empresa Global Solutions está ubicada en el centro de Neuquén.

Jorge Gadano jagadano@yahoo.com.ar


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