Detrás de escena: volver a elegirte
Octubre nos invita a hablar del cáncer de mama, de la importancia de detectarlo a tiempo y de una etapa que también merece atención: cómo vivir después del diagnóstico y recuperar el vínculo con el propio cuerpo.
Durante mucho tiempo, cuando hablábamos de cáncer de mama, la conversación estaba puesta casi exclusivamente en tratar la enfermedad. Hoy creo que también tenemos que hablar de lo que pusa después: de cómo una mujer vuelve a su vida una vez atravesados el diagnóstico y el tratamiento.
Como cirujano plástico, veo de cerca esa parte del proceso. Una cirugía mamaria no termina cuando la paciente sale del quirófano. Después vienen la recuperación, los cambios en el cuerpo y en muchos casos, un proceso de adaptación que puede llevar tiempo.
También cambió la manera de pensar la cirugía: hoy podemos hablar desde el comienzo sobre las posibilidades de reconstrucción y planiticar el tratamiento junto con los demás espectalistas.
La reconstrucción puede ser inmediata, en el mismo momento de la cirugia, o diferida, más adelante. La elección depende de cada caso, del tratamiento oncologico y de las expectativas de cada mujer. Algunas quieren y pueden reconstruirse de inmediato; otras necesitan esperar. También están quienes deciden no hacerlo.
No existe una única respuesta ni una obligación de tomar un determinado camino. Para algunas mujeres, la reconstrucción puede ayudar a volver a sentirse cómodas con su cuerpo; para otras, no es una prioridad. Nuestro trabajo consiste en explicar las alternativas, escuchar qué necesita cada una y acompañaria en esa elección.
Algo similar ocurre con el posoperatorio. Durante años estuvo muy asociado al reposo y a esperar que el cuerpo estuviera completamente restablecido. Hoy prestamos más atención al dolor, a la movilidad y a la posibilidad de retomar progresivamiente las actividades.
Los protocolos de recuperación acelerada buscan reducir las molestias y favorecer una evolución que permita recuperar la autonomía. No se trata de apurar los tiempos, sino de acompañar mejor ese proceso.
La Organización Mundial de la Salud también incluye la rehabilitación en el abordaje del cáncer de mama y destaca su importancia para recuperar la funcionalidad, la independencia y la participación en la vida cotidiana. Esto confirma algo que vemos en la práctica: tratar la enfermedad es una parte del camino, pero volver a las actividades y sentirse nuevamente
dueña de la propia vida también importa.
Una mastectomia puede cambiar mucho más que la anatomía. Puede modificar la forma de vestirse, la relación con el espejo, la intimidad o la manera de sentirse con una misma. Por eso, no creo que la reconstrucción deba pensarse solamente como una cuestión estética.
Puede ser una herramienta dentro de ese proceso, pero la decisión siempre tiene que partir de la mujer y de lo que necesita. A veces, cuando termina el tratamiento, quienes la rodean sienten que lo peor ya pasó. Sin embargo, ella todavia puede estar tratando de acomodar todo lo que vivio.
Volver al trabajo, hacer ejercicio, recuperar la intimidad, salir, viajar o simplemente mirarse al espejo con tranquilidad también forma parte de ese regreso. Por eso, en octubre, además de insistir en los controles y en la importancia de la detección temprana, creo que tenemos que hablar más de lo que viene después.
También importa cómo acompañamos a cada mujer para que pueda reencontrarse con su cuerpo, recuperar su autonomía y volver a disfrutar de su vida cotidlana.
Durante mucho tiempo, cuando hablábamos de cáncer de mama, la conversación estaba puesta casi exclusivamente en tratar la enfermedad. Hoy creo que también tenemos que hablar de lo que pusa después: de cómo una mujer vuelve a su vida una vez atravesados el diagnóstico y el tratamiento.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios