Moyano deberá ser más previsible

Cristina también quiere que abandone los métodos violentos

BUENOS AIRES (ABA).- Hugo Moyano respira tranquilo, por ahora. En la CGT hay acuerdo para que, al menos hasta julio del 2008, siga al frente de la central de los trabajadores. «Después, a barajar y dar de nuevo», explicó a este diario uno de los «gordos» que participó en las negociaciones.

En el entendimiento no faltaron los gremios del transporte, los popes tradicionales del sindicalismo y los seguidores del gastronómico Luis Barrionuevo.

Moyano se sigue moviendo como pez en el agua. Con Néstor Kirchner, tenía vía libre al despacho presidencial. Con Cristina no tendrá una relación de tan fácil acceso, pese a que ella fue quien lo presentó a su marido y lo llama familiarmente «Negro».

Sin duda, que pesó la opinión del camionero para que siguieran en el gabinete de Cristina los ministros Carlos Tomada y Julio De Vido. Moyano siempre resistió la llegada de Héctor Capaccioli a la cartera de Trabajo. «¿Quién es?», preguntaba una y otra vez como forma de «ningunear» al candidato del jefe de gabinete Alberto Fernández.

Con el titular de Planificación, Moyano mantiene un estrecho vínculo, no así con Tomada, con quien la relación es correcta pero distante. El titular de la CGT pondera a éste último: «Llevó muy bien las paritarias y siempre está dispuesto a escuchar en los diferentes conflictos». Tomada, en privado, le contesta: «No le debo la permanencia a Moyano. Algo hice por mi cuenta respondiendo a las tareas encomendadas por el presidente… Moyano se manda la parte».

Uno de los temas a los que deberá enfrentarse seguramente el camionero es el posible otorgamiento de la personería jurídica a la CTA, que se maneja en sordina. ¿Dará Cristina ese paso en contra de la postura de Moyano? Tomada la alienta a que actúe en esa dirección, pero reconoce que falta mucho y que hay resoluciones que atender de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyo titular estará en la asunción de la nueva presidenta el próximo 10 de diciembre.

Es curioso que algunos sectores de los «gordos» entienden que el ascenso de la CTA «ayudaría a democratizar el movimiento obrero en la Argentina». Moyano sabe que viene la embestida y tratará de dilatarla hasta que él finalice su mandato al frente de la CGT. «Cristina no tiene muchos argumentos para contestar indefinidamente que no. Ella quiere sindicatos y empresarios fuertes ¿Si se hace el pacto social, es lógico dejar afuera a la CTA?», preguntó un ministro actual. Hoy el trato con la CGT lo lleva adelante Kirchner, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, De Vido y Tomada. ¿Qué pasará cuando Kirchner abandone la Rosada? «Cristina detesta que las cosas se hagan puenteando a los ministros.

Ella le dará poder a sus colaboradores, así que Moyano tendrá que acostumbrarse a que ir al despacho de la avenida Paseo Colón, y no al de Balcarce», confió una alta fuente a este diario. Moyano, que sabe del cambio de estilo, ha comenzado a hacer buena letra. Se muestra previsible y conciliador. Para los «apriete» los tiene a «los muchachos», entre los que se cuentan sus hijos. En esto tendrá que tener mucho cuidado, porque a Cristina no le gustan los métodos violentos.


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