“Multinacionales y juventud”

Por Redacción

Hace una semana la señora “fulana” (jefa de Recursos Humanos de una empresa de Neuquén) me mandó un mensaje de texto diciéndome que estaban por tomar gente para un supermercado que abrió en Roca a principios de año, en el que estuve trabajando durante dos semanas contratada por una empresa de recursos humanos de Neuquén. La llamé por teléfono para contestarle que me interesaba la propuesta y acordamos que me llamaría la semana entrante para ultimar los detalles. A las 3 de la tarde del 26 me llamó la señora “mengana”, quien me informó que empezaba a trabajar la próxima semana y que el contrato era por una semana, cuatro horas al día, o sea 24 horas en total (si era que todavía estaba disponible). Quería responderle públicamente: señora, estoy disponible. Desde que terminé de trabajar las dos semanas en esa multinacional no volví a tener un trabajo en blanco que me permita entrar al “sistema” Pero también quisiera expresar que estoy enfurecida. Tengo 32 años. Hablo inglés a la perfección, soy técnica en computación, tengo un buen nivel de italiano, experiencia laboral en diversos rubros que van desde la reparación de computadoras hasta el trabajo en atención al público, limpiar pisos y vender torta en la calle. Tengo aprobada la tercera parte de la carrera de traductorado público en idioma inglés. Además, trabajé bastante tiempo como voluntaria en una ONG (ad honórem). Tengo dos hijos que mantener. No puedo aceptar su propuesta, sinceramente me parece ridícula y humillante. Gano más vendiendo tortas fritas o algo por el estilo, si me pongo a sacar cuentas. Con esto finalizo y quisiera dejar un mensaje a esta hermosa juventud que florece en el Valle. Chicos, crean que pueden. Que sí se puede. No dependan de un gobierno, de un plan ni de una asignación familiar. Dependan de ustedes mismos. No vendan su tiempo por migajas a una multinacional que solamente busca tomarles el pelo. Sean dueños de su tiempo. Piensen alternativas y estrategias para superar la crisis. La solución está en ustedes, en mirarse al espejo, en asociarse. El dinero va y viene. Los billetes son un simple papel pintado. No se comen, no se beben, no te abrazan. No se conformen al sistema. No se adapten. No acepten ser un número más. Sean rebeldes, revolucionarios, idealistas. Las modas son sólo eso, modas. No se conformen a las mismas. Salgan a hacer grafitis si es necesario, plasmen sus ideas en los murales. Embellezcan el gris de la atmósfera, tal como lo hicieron con el monumento de las artes, tan insulso y blanco. De la misma manera, anímense a cambiar. No se droguen, no fumen, no se emborrachen, no se vendan. Sean diferentes. No es original aquel que reproduce contenido berreta. Aquellos que se desnudan en “Gran Hermano” o bailan en el programa de Tinelli van a pasar de moda más rápido de lo que parece. No todo lo que brilla es oro. Aquellas mujeres perfectas de pieles impolutas, de pechos firmes, vientres planos y traseros perfectos tienen tantos o más defectos que la gordita de anteojos de la clase. Esos muchachos hermosos que lo tienen todo, que los saludan desde sus Ferraris con sus sonrisas relucientes de la pantalla de la tevé, no son mejores que ustedes. Todo lo que necesitan es menos. Bueno, me fui de tema, ¿no? Pero bueno… yo soy así. Gracias por publicar la carta. María Paula Torreano DNI 30.258.417 Roca

“No puedo aceptar su propuesta, sinceramente me parece ridícula y humillante. Gano más vendiendo tortas fritas”.

María Paula Torreano DNI 30.258.417 Roca