Nalbandian, héroe de una camada que pisa fuerte

Lo del cordobés en Wimbledon es un canto a la ilusión. Hacía 20 años que no vivíamos un momento así.

BUENOS AIRES (Télam, por Gustavo Lenti).- Tras 20 años de éxitos importantes, pero en los que el gran golpe no terminaba de llegar, el tenis masculino argentino vivió en Wimbledon el momento largamente esperado de la mano de David Nalbandian, quien sorpresivamente se metió en la final del torneo más importante del mundo.

Hace ya cuatro años surgía una generación de tenistas encabezada por Franco Squillari, Mariano Puerta, Mariano Zabaleta y Guillermo Cañas, quienes prometían cubrir el bache que se producía en ese momento, cuando ningún argentino figuraba entre los 100 primeros del mundo.

A medida que ellos comenzaban a cosechar resultados se le sumaban en el circuito Juan Ignacio Chela, Agustín Calleri y Gastón Gaudio, mientras que entre los juveniles descollaban Guillermo Coria y Nalbandian.

Esta generación reemplazaba a la que Argentina tuvo durante la segunda mitad de los ochenta y la primera parte de los noventa con jugadores de gran nivel como Alberto Mancini, Martín Jaite, Guillermo Pérez Roldán, Horacio de la Peña, Franco Davín y otros.

Sin embargo ninguno de ellos pudo jamás llegar a una semifinal de Grand Slam y entonces había que remontarse una vez más a Guillermo Vilas y José Luis Clerc para recordar épocas de gloria.

De la nueva generación, el primer gran golpe lo dio Franco Squillari, quien en junio del 2000 llegó a la semifinal de Roland Garros, en lo que fue la mejor actuación de un tenista argentino desde que Vilas había perdido la final de ese certamen en 1982.

A partir de ese año, la nueva camada comenzó a quebrar marcas que databan de la época de Vilas y Clerc, y en el 2001 ya había nueve argentinos entre los 100 mejores del mundo, mientras que a nivel de conjunto se lograba el ascenso al Grupo Mundial después de diez años.

Con José Acasuso como nuevo integrante de la «armada» argentina, el 2002 trajo los títulos de Cañas en Chennai (India), del propio Nalbandian en Estoril (Portugal), más los dos consecutivos de Gaudio en Barcelona y Mallorca. Además, en la Davis se le ganó a Australia y Croacia, como local, y en septiembre los argentinos jugarán en Rusia por un lugar en la final, al tiempo que ya demostraron su poderío como conjunto al ganar la Copa Mundial que se jugó en Dusseldorf, Alemania, donde justamente se venció a los rusos.

Sin embargo, desde la final de Roland Garros que Vilas perdió en 1982 ante el sueco Mats Wilander, Argentina jamás había vuelto a contar con un jugador en el encuentro decisivo de los cuatro torneos más importantes del mundo. Sí lo consiguió Gabriela Sabatini entre las mujeres, pero para los hombres los cuartos de final de los certámenes de Grand Slam aparecían como una barrera infranqueable.

Pero llegó Wimbledon, el torneo que menos les gusta a los argentinos por jugarse sobre césped -muchos preferirían directamente no ir- y se dio lo que jamás nadie hubiese imaginado.

Justamente sobre el césped de Londres un argentino logró superar estadísticamente al maestro Vilas, el mejor de todos los tiempos, quien sólo había podido llegar a los cuartos de final de Wimbledon en 1975 y 1976.

Se podía esperar el gran golpe en el polvo de ladrillo de Roland Garros o hasta en las canchas rápidas de Estados Unidos o Australia -Nalbandian fue campeón junior del US Open en 1999-, pero nunca en Wimbledon.

Pero fue justamente Nalbandian, uno de los más jovencitos con Coria y Acasuso, el autor del gran golpe al convertirse en el primer argentino en llegar a la final de Wimbledon y además ser el heredero de Vilas, quien en el «82 había llegado al partido decisivo de un Grand Slam.

Sólo el australiano Lleyton Hewitt quien promete ser por mucho tiempo el número uno, logró frenar el envión ganador del oriundo de Unquillo, quien en base a un timming descomunal para pegarle a la pelota, tiros precisos y angulados y mucho talento, fue dejando rivales en el camino.

Entonces vienen a la mente las palabras del padre de David, Norberto, para resumir lo que se vivió en las últimas dos semanas: «Hemos tenidos sensaciones maravillosas. David nos ha dado una alegría única».

Los tenistas argentinos seguramente nos darán más.

Ascendió al puesto quince

David Nalbandian ascendió hasta el decimoquinto lugar del ranking mundial, la mejor clasificación de su carrera, luego de llegar a la final de Wimbledon.

Nalbandian desplazó además a su compatriota Guillermo Cañas como el mejor argentino en la lista y está sólo un puesto por detrás del brasileño Gustavo Kuerten, que es el primer latinoamericano.

En tanto el australiano Lleyton Hewitt es el auténtico dueño del tenis masculino, como demostró con su triunfo en Wimbledon y como queda reflejado en el ranking. Hewitt, que ya llegó a Londres como número uno del mundo, dispone de 5.110 puntos al frente de la clasificación y cada vez más amplia su ventaja sobre el segundo, el ruso Marat Safin, que suma 3.095 puntos.

Los diez primeros del mundo son: 1º) Lleyton Hewitt (Australia) 5.110 puntos, 2º) Marat Safin (Rusia) 3.095, 3º) Tommy Haas (Alemania) 2.990, 4º) Tim Henman (Inglaterra) 2.605, 5º) Yevgueni Kafelnikov (Rusia) 2.575, 6º) Andre Agassi (EE.UU.) 2.310, 7º) Albert Costa (España) 2.290, 8º) Juan Carlos Ferrero (España) 2.165, 9º) Thomas Johansson (Suecia) 1.960 y 10º) Sebastien Grosjean (Francia), 1.945

En tanto, los argentinos entre los 100 primeros son: 15º) David Nalbandian 1.748 puntos, 17º) Guillermo Cañas 1.585, 26º) Juan Ignacio Chela 1.202, 27º) Gastón Gaudio 1.198, 43º) Mariano Zabaleta 845, 56º) Agustín Calleri 704, 83º) Guillermo Coria 483 y 91º) José Acasuso 432. (Télam).

«Debe jugar la Copa Davis»

Guillermo Vilas pidió que David Nalbandian juegue las semifinales de la Copa Davis ante Rusia, en Moscú.

«Nalbandian debe ser citado para jugar las semifinales de la Copa Davis ante Rusia, ya que es un muy buen jugador en cancha rápida. Argentina será visitante en Rusia, con frío y sobre la superficie más rápida, sobre la cual Nalbandian juega muy bien por entrenarse sobre cemento en una cancha que tiene en su casa de Unquillo», sostuvo Vilas a radio Mitre desde París.

Por otro lado, Vilas se mostró optimista sobre las chances que tiene el equipo argentino ante Rusia.


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