“No puede entrar porque sabe leer”

Fui a votar; mi hijo lo hizo con su papá, como siempre, pero esta vez algo que era una fiesta terminó con mi hijo llorando: el presidente de la mesa 82 en la Escuela Nº 1, de Belgrano y Catriel –un tal Eduardo Ongaro–, dijo que no podía entrar porque ¡sabía leer! Supuestamente en la capacitación que les dieron están informando que los niños que saben leer no pueden entrar con los padres. Mi hijo se quedó llorando en la puerta y al salir mi esposo se informó con la Justicia Electoral: eso es totalmente falso, los niños pueden entrar al cuarto oscuro con el adulto. Cuando mi marido volvió para aclararle esto al presidente de mesa, también le pidió que se disculpara con mi hijo y el hombre dijo que no iba a hacerlo. Son varias cuestiones; la primera es que los docentes de Cívica siempre les decimos a los chicos que acompañen a votar a sus padres y en muchas familias es, desde que vivimos en democracia, una sana costumbre. Mi hijo dijo: “Prefiero ser un ignorante, así puedo entrar”, “Nunca más voy a entrar a votar”. Pero lo más grave es que el adulto, ante la evidencia del equívoco, no se disculpó con el niño. ¿Por qué? Lo vio llorar y ni siquiera eso lo conmovió. ¿Qué sucede con esta gente, los chicos no son personas? ¿Tendrá hijos ese señor? ¿Le gustaría que a su hijo le sucediera lo mismo? Estoy muy indignada porque, más allá de lo que pasó con mi hijo, lo que hay de fondo es una falta de información y de sensibilidad hacia los niños. Estas actitudes desalientan la participación. Rosana Micelotta, DNI 17.486.650 – Neuquén


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