“No quisimos ser verdugos”



“La actitud del equipo no admite ninguna sospecha”, aseguró Marcelo Bielsa cuando finalizó el partido entre Argentina y Uruguay, que finalizó 1 a 1 y le permitió a los “celestes” jugar el repechaje para el Mundial 2002 de Corea y Japón.

El resultado, no es un detalle menor, dejó sin chances a Colombia, que le ganó 4 a 0 a Paraguay y sólo quedó a un gol de ocupar el lugar de Uruguay.

Pero lo que dijo Bielsa debe estar mucho más emparentado con un deseo del técnico que con la realidad. Porque el partido dejó abierta la puerta para el ingreso de todas las sospechas.

Ninguna persona de las que asistió al “Centenario” o frente a la tevé vio otra realidad: argentinos y uruguayos decidieron empatar. Y ni siquiera lo disimularon.

Cuando terminó el primer tiempo, igualado en un tanto, cualquiera pudo darse cuenta que los segundos 45 minutos de juego iban a ser “un pacto de no agresión”.

Así pasó, en especial, en los últimos 15 minutos, cuando el espectáculo se volvió un grotesco, con jugadores dando pases a los costados y un equipo como el argentino sin la menor intención de presionar al rival, que es la marca distintiva del seleccionado.

Una pierna que de repente se “achicó” como la de Juan Pablo Sorín cuando enfrentó al arquero uruguayo a poco del final y futbolistas de uno y otro bando que estaban muy lejos de mirarse con el gesto que hizo historia en el clásico rioplatense.

Para completar la puesta en escena, el público, que en esos tan mentados códigos futboleros se dio cuenta de lo que pasaba y comenzó a alentar a la Argentina y a agradecer “los favores prestados”.

La transmisión televisiva hizo el aporte acostumbrado y “festejó” la picardía de los jugadores.

Futbolistas que salieron con su mejor cara y trataron de desmentir lo evidente, salvo Juan Sebastián Verón: “El público uruguayo nos aplaudió porque en el final no fuimos para adelante. No quisimos ser verdugos”. (Infosic)


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