Orion pidió irse del club y no sería el único

Para el arquero "se terminó un ciclo y no da para más". Silvera, Bergessio y Rivero seguirían el mismo camino.

Casi siempre la renuncia de un entrenador intenta descomprimir una situación. En San Lorenzo ocurrió todo lo contrario: tras la salida de Miguel Russo, lo que vino fue peor. Ayer, el arquero Agustín Orion pidió a la directiva azulgrana la rescición de su contrato, abriendo un nuevo capítulo en la conflictiva situación que atraviesa el club, que estalló con la eliminación de la Copa Libertadores.

«Les planteamos durante una cena al presidente Rafael Savino y a Claudio Di Meglio que así no se podía seguir y que había llegado la hora de admitir que se había terminado un ciclo», sostuvo Hernán Finessi, representante del futbolista, por radio La Red.

Los otros jugadores que le comunicarían la misma decisión al presidente Savino y el tesorero Di Meglio son Andrés Silvera y Diego Rivero, mientras que Gonzalo Bergessio le trasmitió su inquietud a los empresarios que son dueños de su pase.

En el medio está la difícil relación de los hinchas con el plantel y la dirigencia, y de los jugadores con el técnico interino Alberto Fanesi, quien reveló que no quiere seguir como entrenador del plantel profesional sino volver a las inferiores. Asimismo, admitió que aceptará salir ante San Martín si la directiva se lo pide (ver aparte)

Arde Boedo

Finessi argumentó que la decisión de Orion «se debe a cuestiones que excedieron lo deportivo y se trasladaron al plano familiar» y negó que el guardameta haya reclamado el pago de lo que le adeuda la institución.

«A nadie le gusta que acusen a su padre o a su esposo de mercenario, cagón o pesetero», concluyó Finessi apenas unos minutos después de que el dirigente Di Meglio negase, por la misma emisora, que Orion hubiera pedido la desvinculación.

De todos modos, este es sólo uno de los conflictos que hoy giran entorno a la entidad deportiva que es San Lorenzo. Luego de la eliminación del conjunto azulgrana en la primera fase de la Copa Libertadores, de la consecuente partida del entrenador Miguel Russo y en medio de un sinfin de diferencias entre los propios futbolistas, el plantel fue recibido por los hinchas, en el aeropuerto primero, y en la cancha, después, con insultos, escupitajos, banderas acusatorias y cantitos hirientes.

Para colmo, el «Ciclón» cayó ante el puntero Vélez por 1-0 en su regreso a casa, avivando la furia que se hizo sentir en las tribunas del Nuevo Gasómetro durante los noventa minutos que duró el partido.


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