Palpitando el segundo semestre
Apuntes para la semana
Tantas veces el gobierno de Mauricio Macri insistió en que la segunda mitad del año marcará un antes y un después para la economía, que terminó por convertirla en una suerte emblema. A tal punto que uno de los chistes que más circularon estos días por las redes sociales colocaba la frase “Pensé que arrancaba el segundo semestre”, en boca de la madre superiora que vio caer los millones de dólares en el convento donde José López había intentado esconderlos.
En el Precoloquio de IDEA realizado días atrás en Salta, el economista Miguel Kiguel se ganó con una obviedad un título en varios diarios: “El 1 de julio no pasará nada”, dijo. Tiene razón. Los cambios en el clima económico rara vez se producen de un día para otro. Sin embargo, esto no significa que el segundo semestre será igual que el primero, cuya prioridad fue atacar –aunque sólo en parte– los desequilibrios más apremiantes (atraso cambiario y tarifario) que dejó como herencia el kirchnerismo.
Por lo pronto, el gobierno nacional ya emitió varias señales tendientes a desacelerar la inflación récord de los últimos meses, del orden del 40% anual. Hasta fin de año no habrá nuevos aumentos de tarifas de servicios públicos ni de combustibles y nadie espera subas significativas del dólar libre. Al Banco Central le cuesta cada vez más evitar que baje, aunque no lo hagan –salvo bonificaciones puntuales – los precios de productos o servicios fijados antes y después de la devaluación a una paridad de $ 15/16. De ahí que el propio BCRA haya anunciado como objetivo, a partir de septiembre, una tasa de inflación de 1,5% mensual, que equivaldría a menos de la mitad de la registrada entre enero y junio.
Otro objetivo oficial es reactivar la actividad económica, a través de varias acciones. La principal es un fuerte impulso a la obra pública, después del freno de comienzos de año para reordenar los pagos pendientes y el giro de fondos a las provincias. Habrá nuevas licitaciones para autopistas, obras viales, ferroviarias, portuarias y aeroportuarias, varias de ellas con financiamiento de organismos internacionales, mientras la inversión privada sale de su letargo con el acceso al crédito externo. Y en el plano interno, el BCRA inició la baja gradual de las tasas de interés de las Lebac (que en menos de dos meses descendieron del 38 al 32,25% anual a 35 días), para dejar más margen de crédito al sector privado.
En lo inmediato, el sector agrícola de la región pampeana ya está haciendo punta con la ampliación del área sembrada con trigo y maíz, favorecido por el efecto combinado de la devaluación y la quita de retenciones. También el repunte del precio internacional de la soja está compensando la pérdida de producción por las graves inundaciones en el Litoral y mejora las perspectivas para la campaña 2016/17. No por casualidad Macri será el primer presidente en catorce años que asista en julio a la inauguración de la Exposición Rural de Palermo.
En su reciente viaje a Colombia, el presidente reiteró que en otros sectores hay proyectos de inversión privada –local y extranjera– por más de 20.000 millones de dólares. Pero su efecto no se sentirá de inmediato y difícilmente revierta el retroceso del PBI estimado para este año (de -1/-1,5%). En algunos casos, como el de energías renovables (eólica, solar, geotérmica), porque la licitación internacional se abrirá a fin de septiembre. En otros, porque se trata del anuncio de planes plurianuales, a tres o cuatro años, y pocas veces se especifica cuál será la inversión en el 2016. En esta situación se encuentra, por ejemplo, el sector de telecomunicaciones. En hidrocarburos se espera un vuelco hacia la producción de gas natural, ya que en petróleo los planes de inversión son más bajos que en el 2015, incluyendo a YPF.
El objetivo oficial de que la economía vuelva a crecer a base de mayores inversiones apunta a que un mayor PBI aliviana el peso relativo del gasto público. Pero antes de invertir, no pocas empresas esperan ver qué ocurre con la reducción del déficit fiscal y especialmente de la inflación, que el gobierno promete bajar gradualmente en cuatro años. De ahí que, para achicar este impasse, la Casa Rosada se apresta a enviar al Congreso un nuevo marco legal para promover la participación privada en obras públicas de infraestructura (PPP), a fin de garantizar la estabilidad de los contratos. Incluso, en la reciente adjudicación de pequeñas centrales termoeléctricas (de no menos de 40 MW) en distintos puntos del país para atender la demanda de los próximos dos veranos, los precios fueron fijados en dólares y con prioridad de pago.
Mientras se dilucidan estas cuestiones, el gobierno apuesta sus fichas al blanqueo de dólares no declarados, que ya obtuvo media sanción de Diputados con una mayoría más amplia que la esperada, a cambio de admitir que se reintegre el anticipo de Ganancias sobre el medio aguinaldo de junio para los asalariados que no paguen Bienes Personales y la marcha atrás con la anunciada intención de eliminar este último impuesto en el 2019.
Con esta ley, Macri apunta a varios objetivos simultáneos para los próximos meses. Por un lado, generar mayores ingresos fiscales, financiar al Tesoro e inyectar ahorros improductivos para reactivar la economía, ya que los dólares que reingresen al circuito económico podrían reactivar varios mercados (inmobiliario, automotor, electrodomésticos y bursátil), debido a que quienes paguen por blanquearlos difícilmente vuelvan a inmovilizarlos en cajas de seguridad o colchones. Por otro, volcar progresivamente al consumo la mejora de ingresos que recibirá el segmento de jubilados con sentencias pendientes de pago desde hace años, a costa de elevar el gasto previsional en más de 1% del PBI a partir del 2017 y financiar una parte con la venta de acciones en poder del fondo de garantía de la Anses. A su vez, las provincias dispondrán de más “caja” con el reintegro progresivo del 15% de coparticipación de impuestos destinado al sistema previsional, que en parte podrán destinar a obras públicas.
En definitiva, con esta política fiscal más expansiva, el aporte del blanqueo y siempre y cuando se desacelere la inflación, en el último tramo del segundo semestre podrían comenzar a verse “brotes verdes” en la economía. Sin embargo, la apuesta de Macri es esencialmente política: que el crecimiento tome fuerza a lo largo del 2017, cuando el oficialismo buscará en las elecciones legislativas más votos y bancas en el Congreso.
En el Precoloquio de IDEA realizado días atrás en Salta, el economista Miguel Kiguel se ganó con una obviedad un título en varios diarios: “El 1 de julio no pasará nada”.
En su reciente viaje a Colombia, el presidente reiteró que en otros sectores hay proyectos de inversión privada
–local y extranjera–
por más de 20.000 millones de dólares.
Datos
- En el Precoloquio de IDEA realizado días atrás en Salta, el economista Miguel Kiguel se ganó con una obviedad un título en varios diarios: “El 1 de julio no pasará nada”.
- En su reciente viaje a Colombia, el presidente reiteró que en otros sectores hay proyectos de inversión privada
- –local y extranjera–
- por más de 20.000 millones de dólares.