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Redacción

Por Redacción

La carrera electoral al 2011 parece lejana si se asume el vértigo de la política argentina, en la que casi todo parece efímero y provisional. En los grandes escenarios, héroes y villanos intercambian sus máscaras con pasmosa facilidad, y pasan de la exaltación a la desmemoria si resulta oportuno.

En San Martín de los Andes también hay fuerzas que apuran sus ordenamientos internos, no exentas de tales vaivenes. Eso les sucede por estos días al PJ y la UCR, dos partidos tradicionales que, sin embargo, no tienen representación parlamentaria en esta ciudad gobernada por el MPN.

La UCR acaba de cambiar de mando por la renuncia de su presidente, Juan Gutiérrez, que a la vez es convencional constituyente municipal y deberá asumir funciones en 2010, con un bloque de tres sobre 20 bancas.

Cuando este cronista consultó a algunos dirigentes el motivo del alejamiento de Gutiérrez, ya que -al menos hasta donde se sabe- no hubo comunicación oficial a la prensa, se le indicó que el recambio obedecía a una estrategia para fortalecer el partido de cara al 2011.

En ese contexto, Gutiérrez tendría la exigente tarea de trabajar en la Constituyente Municipal, por lo que resultaba conveniente su abocamiento sin distracciones a tan magna responsabilidad.

Dicho así, resulta prudente. Pero ocurre que el alejamiento de Gutiérrez venía cocinándose con entresijos. Miembros de la comisión directiva y algunos connotados militantes, con aspiraciones de representar al partido en 2011, le habían pedido la renuncia en una nota del 21 de julio, en la que cuestionaban con severos términos sus capacidades para estar al frente del partido.

Ese escrito fue disparado por una disputa que casi llegó a las manos en una reunión ordinaria. Linda Yagüe, candidata a diputada nacional en la última elección, reconoció aquel episodio sin pretender endulzarlo.

Así, se da la rara alquimia de que uno de los tres constituyentes radicales asumirá esa función, muy cara a la orgullosa historia constitucionalista y democrática del partido, habiendo sido tratado de «intolerante», «disociador» y «personalista» por sus pares de comisión directiva.

Para concluir el capítulo UCR, trascendió que la única radical en el Deliberante, Mirta Billiorián, habría sido ya expulsada del partido por ir sin permiso en la lista al Congreso del kirchnerismo.

Mientras tanto, los peronistas (al menos una buena parte de ellos) parecen dispuestos a desandar el camino de sus propias hostilidades, esas que fragmentaron al PJ y lo dejaron huérfano de toda representación en la ciudad.

Resulta que los kirchneristas y ortodoxos (entre estos últimos hay desde autotitulados «peronistas de Perón» hasta menemistas remanentes) podrían confundirse en un abrazo, tras haberse comportado como el agua y el aceite.

Los proclives al acuerdo tienen la vista en las internas, como paso ineludible hacia la construcción de candidaturas locales. Pues si algo les quedó en claro a los kirchneristas de San Martín, que en 2007 terminaron bajando sus candidaturas al municipio tras perder el control del partido ante los históricos, es que no se puede ir por la ciudad de espaldas a la unidad básica.

Para el final… ¿alguien sabe qué hará Luz Sapag en 2011? La actual intendente nada insinúa y en sus cercanías insisten en que no piensa en la reelección. Si es cierto, el MPN debería empezar a preocuparse por buscar recambios. Hay quienes creen que no la tendrá fácil.


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