Pasos de ballet

La danza fue la inspiración de Luciana Garabello, alma y sello de la marca de zapatos LeLoup.

Por Redacción

Luciana Garabello bailaba. De chica, miraba embelesada las zapatillas de ballet sobre el escenario y pensaba que tenían poderes especiales. Que las bailarinas sólo giraban en el escenario gracias a algún don secreto de esos zapatitos.

La mezcla de aquel pensamiento mágico, sumado a su pasión por la música clásica hicieron huella. Y aunque Luciana estudió escenografía y soñaba con ser vestuarista del Colón, un zapato se cruzó en su historia laboral y su destino tomó otro rumbo.

Hoy, desde hace ocho años, es dueña de la marca LeLoup, que se hizo fuerte en aquellas ballerinas que tanto le gustaban de chica. Y no sólo eso: todo aquello que la acompañó desde chica, como la música, le sigue haciendo compañía a la hora de idear una colección.

“A la hora de crear solo necesito mi música, un lápiz y un cuaderno que me acompañe toda la temporada”, confiesa su austeridad esta mujer que para esta primavera verano lanzó la colección “Birds”, claramente inspirada en los pájaros y la naturaleza.

“Yo estudié escenografía en la Universidad del Salvador, pero siempre me gustó el vestuario. Y luego de vivir unos años en Europa volví a la Argentina con la idea de seguir formándome en ese terreno. Venía con toda la ilusión de entrar en los cursos de sastrería del Colón, pero al poco tiempo una amiga me llevó a un curso de diseño y moldería de calzado al que ella misma asistía y nunca más pude dejar el rubro”, explica ella.

–¿Por qué elegiste esa rama del diseño?

–Porque adoro los zapatos, en especial los de baile. Además es una rama del diseño que por aquel entonces no estaba tan explotada.

–¿Cómo fueron los comienzos?

–A pura diversión. Empecé con una amiga, haciendo diseños a medida. Era sumergirse en los pasillos de las curtiembres y empaparse de colores y texturas. ¿A qué mujer no le gustaría tener el poder de confeccionar sus propios zapatos a su manera?

–¿En qué te inspiraste a la hora de armar las primeras colecciones?

–Soy una mujer amante de la danza. Desde chiquita tomé clases de baile y además en mi casa se escuchaba mucha música y me llevaban al Teatro Colon a ver ballet. Me fascinaban las zapatillas de ballet. Pensaba que tenían poderes para hacer girar a las bailarinas. Eso siempre está presente en mi trabajo. Por eso mi fuerte son las ballerinas.

–¿Es difícil abrirse un espacio en el rubro de los calzados?

–Cuando yo arranqué, éramos contadas con los dedos de una mano. Hoy en día –y más a través de las redes sociales– hay muchas marcas pequeñas de accesorios y calzado.

–¿Qué es lo que más gusta a la hora de pensar una nueva temporada, o una nueva colección?

–Lo más divertido es el desafío de lo inesperado. Al tener una formación más artística que de diseñador, me inspiro mucho en la música, con ella recreo un viaje que finalmente da vida al concepto y punto de partida de una colección

–¿Trabajás con mucha gente?

–No. Somos un grupito muy chiquito. Somos 4 personas y luego los tallistas.

–¿Qué sentís cuando ves a alguien usando tus zapatos?

–Mucha alegría. Significa que estoy haciendo las cosas bien.

¿Cuál dirías que es la característica principal de tu marca, cómo la definirías?

–Una vez me dijeron que mi marca transmitía alegría, supongo que esa es su característica. Le pongo mucho amor a lo que hago, el día que ya no me divierta me dedicaré a otra cosa.

Verónica Bonacchi

vbonacchi@rionegro.com.ar


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