Piquete de vecinos contra el mal olor

En Puente de Madera frenaron máquinas que conectaban cloacas.

CIPOLLETTI (AC).- Los habitantes de Puente de Madera se cansaron de sufrir diariamente los olores de la planta procesadora de líquidos cloacales. Ayer realizaron un piquete y pararon el trabajo de las máquinas que están conectando las cloacas de la alcaidía a las piletas. Consideran que si actualmente los vahos «son insoportables», más lo serán cuando lleguen los desechos de la cárcel.

«No queremos más mierda», decía el cartel que cruzaron a lo largo de una calle del barrio para evitar el paso de las máquinas que ya habían llegado muy cerca de las piletas con el tendido de los caños. Y anunciaron que no las van a dejar trabajar «hasta que el gobernador se comprometa con su firma» a iniciar la construcción de unas 60 casas para las familias más afectadas.

También informaron que presentarán un recurso de amparo para asegurarse que las promesas se cumplan. «El barrio va a estar en movimiento, esto es una tomada de pelo y si no hay soluciones es posible que actuemos de otra manera», dijeron en un tono poco conciliador.

Recordaron que en dos oportunidades, el 4 de enero y el mismo día de agosto, estuvieron reunidos con el ministro de Economía de la provincia, Pablo Verani, y firmaron un acta con el compromiso de que serían trasladados a otro sector en casas construidas por el IPPV.

«Nos dijeron que cuando la municipalidad dispusiera los terrenos se ponían a trabajar. El 12 de octubre las tierras estaban compradas y hasta ahora no pasó nada», explicaron.

Los problemas del barrio comenzaron a poco de haberse inaugurado la planta a fines del año pasado. El olor que emana, y que según dijeron los técnicos de ARSA -la operadora- disminuirían a medida que comenzaran a entrar en régimen, es el punto de conflicto.

Para los vecinos nada cambió desde entonces porque «el olor es el mismo, los aereadores no funcionan y la planta nunca entró en régimen», aseguraron preocupados por la salud de los niños que viven en el sector.

Desde la operadora se intentaron medidas paliativas que nunca dieron los resultados esperados: la malla que pusieron alrededor de las piletas se rompió; los pocos árboles que se plantaron no prendieron y las filtraciones empezaron a aparecer a pesar de que se levantó el talud.

A principios de este mes, el juez civil Marcelo Gutiérrez intimó a la empresa a instalar el cerco perimetral en un plazo de cinco días y a mantenerlo en condiciones. Ni uno ni lo otro hasta ayer se había cumplido. La mediasombra que alguna vez se colocó seguía tirada en el piso, los olores continuaban y ningún nuevo árbol se veía.


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