¿Por el bien del fútbol?
Falta de pudor. Sí. Se trata de eso. La crónica pretende decirnos ahora que para 2017, cuando otra vez la FIFA y el gobierno nos autoricen a votar por un nuevo presidente de la AFA, habrá que volver a tener en cuenta al popular animador de la TV. Porque él, dice la crónica, tiene la llave para que Leo Messi revise su decisión de haber renunciado a la selección. Todo, claro, por el bien del fútbol argentino. Todos trabajan por el bien del fútbol argentino. Qué duda cabe.
Pareciera ser que ahora nos enteraremos de cada gesto, pestañeo o pulgar de Messi. Habrá que interpretar si eso indica que está más lejos o más cerca.
Hasta Diego (Maradona) desbarrancó en los últimos días. Primero con ese diálogo tonto y con micrófono abierto con un Pelé desorientado (“¿Conocés personalmente a Messi? ¿Es buena persona?”, le preguntó a Diego que fue su DT en Sudáfrica). Y luego, ya con micrófono oficialmente abierto cuando Maradona dijo: “Ganen o no vuelvan”. O, como les dijo a sus compañeros campeones de México 86: “Nosotros jugamos contra Alemania, no contra Chile”. Una lástima. Por algo contó que Leo no le atendió luego el teléfono.
“Al Diego –escribió Simón Klemperer– se lo come la figura que los argentinos hicieron del él, y a los argentinos se los come la figura que el Diego hizo de ellos”.
Escribió el psicoanalista Daniel Waisbrot en “Página/12” sobre los padres que filman a sus hijos pequeños llorando porque Leo dice que se va y que luego le envían el video a su amigo Marcelo Tinelli: “Ese mismo conductor que otrora cortaba las polleritas de las bailarinas. (Una vez una de ellas no se la quería dejar cortar. Él insistió hasta que lo logró. Él quería cortar todas. Ni una menos). El conductor, emocionado, pasa el video del niño llorando y la madre incitando y el padre filmando. Dice que es un ejemplo. Es cierto, es un ejemplo de maltrato infantil”.