¡Qué buena época!

Por Hanns-Jochen Kaffsack

Los franceses están en el séptimo cielo: mientras ven a su economía florecer con un vigor inédito desde la década pasada, los extraordinarios logros conseguidos en el terreno futbolístico han dado al país una confianza adicional.

El consumo crece sin parar desde hace cinco años, y los tiempos depresivos del alto desempleo parecen olvidados.

«Vivimos una época extraordinaria», coinciden los analistas económicos.

«Es la mejor fase expansiva desde finales de los años 80», aseguran. La revista estadounidense «Time» habla además del nuevo «Renacimiento» francés.

«La voluntad de triunfo francesa, en el fútbol y también en otras partes», tituló la revista liberal de izquierda «Le Nouvel Observateur», mientras el prestigioso «Le Monde» publicaba que «la economía francesa está en excelente forma».

Después de la coronación francesa en la última Eurocopa, una y otra vez se recuerda con orgullo que «el triunfo en el Mundial 1998 devolvió la confianza a los franceses y aceleró la recuperación de nuestra economía».

Fuentes empresariales estiman ahora que la Eurocopa significará un crecimiento del Producto Bruto Interno de 0,5 por ciento y la creación de 200.000 puestos de trabajo.

Estimulado por el galopante consumo privado y la ausencia de la amenaza inflacionaria, el gobierno francés calcula que el PBI crecerá este año un 3,5 por ciento.

Hasta fines de año, el oficial instituto Insee pronostica la aparición de hasta 520.000 plazas de trabajo (1999: 430.000). La tasa se ubica en un 9,2 por ciento, con tendencia a la baja.

La reactivación -que cobró fuerza hace dos años y cuyo fin llegará recién en 2005, según analistas- llega también de la mano de la «nueva economía, que en 1999 creó 8.000 puestos de trabajo.

Y las multinacionales francesas comenzaron una agresiva campaña de expansión en el exterior: la automotriz Renault adquirió el control de la japonesa Nissan, y el consorcio mixto Vivendi ingresó con la compra de la canadiense Seagram en la cima de la industria mundial del entretenimiento.

Los observadores extranjeros elogian la innovación, desburocratización e internacionalización de la sociedad francesa durante los últimos años.

Con la presidencia rotativa de la Unión Europea hasta fin de año, Francia se mantendrá en el foco de la atención mundial. Con la reforma de las instituciones europeas para la incorpo ración de nuevos miembros en la agenda, Francia espera también seguir dando su impronta a la política del bloque. (DPA)


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