“¿Qué pasará el próximo ciclo lectivo?”

Redacción

Por Redacción

Es curioso advertir cuán disímil es la actitud de la sociedad neuquina en relación a la educación al comparar el comienzo de este año y su tramo final. A principios de año, el mal llamado “conflicto docente” despertó dispares reacciones de la comunidad neuquina: mientras los ya típicos “padres autoconvocados” se esforzaban por lucir su compromiso ante conocidos punteros políticos, las cámaras empresarias, temerosas de un poco conveniente “corte de ruta”, se rasgaban la vestiduras ululando en pro de la educación; el gobierno mostró capacidades dignas de Guiness insistiendo en su estólido llamado y disposición al diálogo; la dirigencia gremial, arriando banderas de fatigosa obtención, se empeñaba en alzar el estandarte de la ingenuidad. Finalizando este año, aquello que despertó encontradas reacciones no cambió sustancialmente: los estudiantes perdieron tanto o más clases que las que se perdieron por el paro en las manifiestas deficiencias edilicias, desorden en la gestión, otros conflictos laborales, etc. Pero no surgieron los bramidos que se alzaron a principios de año. La sociedad está encantada de las delicatesses teóricas del Foro Educativo, los estudiantes han permanecido en las aulas, los docentes no molestan, el gobierno sigue dispuesto al diálogo (“no me hablen de plata”), el panteón de la Patria sigue insuflándose, la dirigencia gremial sigue felicitándose por el paupérrimo y vergonzoso logro de mayo pasado… ¿Qué pasará el próximo ciclo lectivo? Lo mismo: el gobierno con su cantinela, los empresarios y su onfálica vocación, los padres preocupados por la guardería, los legisladores satisfechos de su generoso aporte al futuro de la educación neuquina…¿la dirigencia gremial? Bien, gracias. ¿O no? Carlos A. Morales, DNI 18.825.358 Neuquén

Carlos A. Morales, DNI 18.825.358 Neuquén


Es curioso advertir cuán disímil es la actitud de la sociedad neuquina en relación a la educación al comparar el comienzo de este año y su tramo final. A principios de año, el mal llamado “conflicto docente” despertó dispares reacciones de la comunidad neuquina: mientras los ya típicos “padres autoconvocados” se esforzaban por lucir su compromiso ante conocidos punteros políticos, las cámaras empresarias, temerosas de un poco conveniente “corte de ruta”, se rasgaban la vestiduras ululando en pro de la educación; el gobierno mostró capacidades dignas de Guiness insistiendo en su estólido llamado y disposición al diálogo; la dirigencia gremial, arriando banderas de fatigosa obtención, se empeñaba en alzar el estandarte de la ingenuidad. Finalizando este año, aquello que despertó encontradas reacciones no cambió sustancialmente: los estudiantes perdieron tanto o más clases que las que se perdieron por el paro en las manifiestas deficiencias edilicias, desorden en la gestión, otros conflictos laborales, etc. Pero no surgieron los bramidos que se alzaron a principios de año. La sociedad está encantada de las delicatesses teóricas del Foro Educativo, los estudiantes han permanecido en las aulas, los docentes no molestan, el gobierno sigue dispuesto al diálogo (“no me hablen de plata”), el panteón de la Patria sigue insuflándose, la dirigencia gremial sigue felicitándose por el paupérrimo y vergonzoso logro de mayo pasado... ¿Qué pasará el próximo ciclo lectivo? Lo mismo: el gobierno con su cantinela, los empresarios y su onfálica vocación, los padres preocupados por la guardería, los legisladores satisfechos de su generoso aporte al futuro de la educación neuquina...¿la dirigencia gremial? Bien, gracias. ¿O no? Carlos A. Morales, DNI 18.825.358 Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora