Querella y fiscalía van por la perpetua al cabo y la defensa por la absolución

La sentencia de la Cámara Primera de Bariloche se conocerá el 2 de junio.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Ayer concluyó el juicio contra el cabo de la policía rionegrina Sergio Colombil por la muerte del menor Diego Bonefoi con pedidos del fiscal y la querella de prisión perpetua para el acusado y una doble propuesta de la defensa: la absolución o en su defecto la pena de 6 meses de prisión en suspenso, la mínima prevista para el delito de “homicidio culposo”.

La sentencia recién se conocerá el 2 de junio, fecha confirmada por el presidente de la Cámara Primera del Crimen, Marcelo Barrutia, en coincidencia con los ocho días hábiles que establece el Código Procesal.

Al término de los alegatos el acusado brindó una declaración (sin valor probatorio) en la que relató con pesadumbre su versión de lo ocurrido en la luctuosa madrugada del 17 de junio de 2010 y pidió perdón a Sandro y Mariela Bonefoi por la muerte de su hijo Diego.

“Se me hace difícil pero… pedirle perdón, fue un accidente, yo también lo siento tanto como usted, yo también tengo tres hijos”, dijo sucintamente el policía mirando a los padres de la víctima y recibió el rechazo de la madre de Bonefoi, quien puso en duda su paternidad. “¿Que decís? Si tenés uno no más”, le retrucó.

Colombil reiteró, con variantes menores, los relatos ofrecidos por sus compañeros de operativo; aseguró que dio la voz de alto al chico, dijo que “no sabía quién era en ese entonces” y relató en primera persona el momento del disparo: “En la corrida, cuando se me está por caer la pistola la agarro junto con el garrote, hago uno o dos pasos, me resbalo y siento el estampido que yo cierro los ojos, que no se si me dispararon a mi o mi arma fue disparada. Cuando alzo la vista veo que el chico cae al piso y cuando está toda la sangre me doy cuenta que fue mi arma y que impactó la bala en la cabeza”.

La segunda jornada del juicio comenzó con el testimonio del comisario Walter Muñoz, quien no aportó mayores certezas a los elementos expuestos hasta el momento (ver aparte), ante una sala semivacía que se fue completando con el correr de las horas.

También el operativo de seguridad fue más relajado que el del jueves, tanto puertas adentro de Tribunales como en las principales calles del centro, y concluida la audiencia se levantó rápidamente el vallado antimotines que obstruía la circulación sobre la colectora sur de la avenida 12 de Octubre desde la noche del miércoles.

Los pedidos

El fiscal Carlos López basó la mayor parte de su alegato en la declaración indagatoria del acusado y consideró acreditado el hecho y la autoría del crimen. “Nadie puede negar la materialidad del hecho y la causa de la muerte”, sostuvo. Opinó que el caso “no tiene tanta complejidad en su resolución” pero sí en la determinación de la responsabilidad penal, y ratificó la imputación establecida en la requisitoria de elevación a juicio. Al igual que el abogado querellante, pidió la reclusión perpetua para Colombil. Pero desestimó la agravante de la “alevosía” solicitada por el letrado particular.

López tomó algunos elementos de las pericias para descartar que el policía haya portado la tonfa (garrote) y el arma en la misma mano, induciendo el accidente posterior, o que el estado de la Jericó 9 mm asignada al acusado haya provocado el disparo involuntario.

No obstante, relativizó la intención homicida del policía y consideró que actuó con “dolo eventual” porque conocía las altas probabilidades que tenía de ocasionar la muerte del menor al perseguirlo con el arma en la mano y cargada pero aún así no midió las consecuencias. Ponderó que todos los policías que intervinieron en el desafortunado operativo “sabían que se trataba de jóvenes, de pibes o de chicos” y sostuvo que “se le podía exigir otra conducta (al acusado), el hecho se podía evitar”.

Por otra parte destacó que en este caso “el Estado investigó al Estado” y que quedó en evidencia “la falta de independencia del aparato judicial para investigar” sin intervención de la policía a la que justamente se investigaba.

El querellante Alejandro Pschunder, en tanto, fue categórico al sostener que Colombil “miente” en su versión del disparo accidental porque la dirección del proyectil, a su entender, responde “al ángulo del tirador”, aproximadamente a “3 grados, ligeramente hacia arriba y hacia atrás”. El abogado de los Bonefoi consideró “vergonzoso” el trabajo de los peritos de Criminalística de la Policía rionegrina y pidió “no mezclar las miserias de la policía” con las responsabilidades del homicidio porque “este no es un juicio a la policía, es un juicio a Colombil”.

El abogado, quien pidió la agravante de la alevosía sin explicar los fundamentos, terminó su alegato parafraseando al fiscal Strassera en el juicio a las Juntas Militares y reclamó: “Nunca más, nunca más un pibe en Bariloche muerto por una bala policial”.

En último término el abogado Marcelo Ganuza defendió la hipótesis del disparo accidental confesada por su defendido, advirtiendo que ni la fiscalía ni la querella demostraron “el móvil o la intencionalidad” que hubiera podido tener Colombil para asesinar al menor, factor que constituye uno de los tres elementos que tipifican el delito de homicidio. “Colombil no tenía ningún propósito de matar a ‘Dieguito’ Bonefoi, si no lo conocía, si iba corriendo adelante”, alegó.

El defensor pidió la absolución lisa y llana. Aunque consciente de que la responsabilidad del cabo en la muerte del Bonefoi estaba probada por su propia confesión, sugirió al tribunal que de dictar una condena la encuadre en la pena mínima prevista para el delito de homicidio culposo (es decir el cometido por negligencia, impericia o inobservancia de los reglamentos), que es de seis meses de prisión en suspenso.

En otro párrafo destacado de su alegato aseguró que “la policía de Río Negro no está educada para matar ni para reprimir, está educada para cuidar al vecino”. Puso a su defendido en el lugar de víctima y dirigiéndose a Sandro Bonefoi comparó la muerte de su hijo con el caso del soldado Omar Carrasco en Zapala, que motorizó la caída del servicio militar obligatorio en Argentina. “Desgraciadamente el gobierno que dirige la policía se acuerda ahora de proveer armeros y cursos de formación”, concluyó.

Toncek Arko

Juicio por el crimen de Diego Bonefoi en Bariloche

El cabo Colombil reiteró la hipótesis del disparo accidental y su abogado pidió, como máximo, 6 meses de prisión.


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