Reanudaron el juicio por el crimen de un militar

El tribunal de Bariloche escuchó a Maximiliano Calvo, uno de los imputados por el crimen del suboficial retirado Miguel Salguero. Aseguró que su confesión fue inducida

Por Redacción

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Con la declaración de los últimos dos testigos, la inspección ocular del lugar del crimen y la nueva declaración de uno de los imputados, se reanudó ayer la audiencia en donde se investiga el homicidio del suboficial retirado del Ejército, Miguel Angel Salguero.

En la causa están imputados como coautores del hecho la viuda de la víctima, María del Rosario Monzón, y el novio de una de sus hijas, Maximiliano Calvo. Los acusados, el tribunal en pleno y las partes se constituyeron ayer a las 18.30 en el sendero donde fue cometido el asesinato y que une los barrios Dos de Agosto y Parque Lago Moreno.

Allí los jueces, con las indicaciones de uno de los policías que realizó parte de las tareas investigativas inmediatas al hecho, ubicaron el sitio donde fue hallado el cuerpo exánime de la víctima, dos cápsulas calibre 22, un guante de dama perteneciente a la esposa del militar y una mochila en donde se descubrieron proyectiles y documentación pertenecientes al joven imputado.

A las 20, ya nuevamente en el edificio judicial, Maximiliano Calvo amplió su declaración indagatoria. En ella el acusado sostuvo que fue inducido por la policía para que confesara su participación. «Me dijeron que Monzón me había entregado», aseguró. «Yo me quise vengar y por eso la involucré a ella», subrayó.

Sin embargo esta versión modificatoria de sus primeros dichos, contrapuestos con su testimonio en sede policial y ante el juzgado de instrucción, entró en crisis cuando el Tribunal y la fiscalía le preguntó porque, siendo falsa, tenía tantos datos coincidentes con lo probado en la investigación. «Celeste me contó los detalles cuando hablamos por teléfono esa noche», dijo. Lo llamativo es que esos detalles fueron recién descubiertos un día más tarde por los investigadores.

El hecho juzgado se produjo aproximadamente la 19.30 del 14 de julio pasado en un sendero aledaño a la calle De la Neblina, un camino que serpentea por un bosque de zarzas, matorrales y especies achaparradas que une los barrios, habitado en su mayoría por militares retirados y en actividad.

La calle De la Neblina estaba parcialmente anegada durante el invierno y obligaba a los peatones a tomar senderos laterales en varios tramos. En uno de estos senderos, ubicado a unos 250 metros del cruce con la calle Del Viento, se produjo el acecho y agresión a Salguero, quien recibió dos disparos de arma de fuego en la cabeza y otro en la zona renal. Su esposa, María del Rosario Monzón, que acompañaba a la víctima en la ocasión, denunció que habían sido interceptados con fines de robo por tres encapuchados, uno de ellos armado, y que ella pudo escapar corriendo hacia el barrio para pedir ayuda. Cuando la mujer regresó al lugar del asalto, acompañada por policías del destacamento 139 de Bahía Serena, su esposo agonizaba, y a su lado hallaron una gorra con visera. A la mañana siguiente, luego de efectuar

un dificultoso rastrillaje en un bosque de arbustos casi impenetrable, los uniformados hallaron dos cápsulas calibre 22, un papel con un número de teléfono, un guante de cuero y una mochila que contenía una caja con 39 balas calibre 22, una carpeta escolar, un cortaplumas, un profiláctico y otros elementos que comenzaron a echar luz sobre el episodio.


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