Recibimiento olímpico para Agustín Vidal

El Gladiador viedmense retornó a su ciudad natal, tras disputar los Juegos Olímpicos en Río. Mirá el video de su llegada a Viedma.



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Agustín Vidal regresó a casa tras su participación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro con la selección nacional de handball. El viedmense fue el único representante regional en la máxima cita deportiva y el responsable de extender la presencia viedmense.

Tras quedar afuera de Londres 2012 por una lesión, el sueño de Agustín se cumplió en Río y no había otra manera de recibirlo a lo grande. Tenía que ser sorpresa y por eso el recibimiento, en inmediaciones de la caminera del puente Basilio Villarino, se organizó con su familia y amigos.

Sobre la vera de la ruta Nacional N° 3 aguardaba también una autobomba para recorrer las calles viedmenses.

El abrazo tan ansiado con la mamá.

Agustín Vidal tardó en bajarse del auto de su amigo el “Pollo” Paveto por la inesperada sorpresa. El primer abrazo fue con su sobrina y el otro más fuerte fue con su mamá Rita para abrir paso con su hermana, amigos y compañeros de Deportivo Goliat que vieron nacer al Gladiador.

Cuando llegó el momento de subirse a la autobomba tiró: “Nos vamos caminando”. Es que Vidal es de bajo perfil. Pero lo convencieron y durante su paso por las calles viedmenses absorbió los saludos de la gente. Eso sí, acompañado por Yamila Uichaques, la primera viedmense en integrar la selección femenina de Beach Handball, para reducir la vergüenza del Gladiador.

Y así fue como recibió el cariño de todos, que lo reconocieron al instante, incluso se fueron sumando autos en una caravana interminable.

Yamila acompañó a Agustín en la autobomba durante el recorrido.

La primera parada fue en el gimnasio de Sol de Mayo de handball sobre la costanera viedmense. Nadie se esperaba la presencia del Gladiador que sorprendió a los chicos en pleno partido por el campeonato de la Asociación Viedmense de Handball.

Los chicos tuvieron su recuerdo en Sol de Mayo.

A pesar de un largo viaje y luego de estar mucho tiempo lejos de casa, Agustín no le esquivó a los autógrafos y fotos con los chicos que lo rodearon apenas pisó el gimnasio.

Parada ineludible del Gladiador.

Antes de abandonar el gimnasio y dirigirse al Anexo Cayetano Arias, aprovechó para comerse un choripán tras un largo tiempo de preparación.

“El más rico de todos los tiempos”, aseguró el Gladiador que también interrumpió en el Anexo para recibir el cariño de todos.

Hasta el árbitro del partido fue a saludarlo.

El viedmense del barrio 20 de Junio tendrá una semana movida, en el medio habrá un reconocimiento por parte del municipio viedmense y por supuesto, la tan esperada comida de casa y asado con amigos antes de volver a la Liga de primera división de España.


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