Retoques

Esta semana se advirtió una inflexión en la pelea entre Jorge y Guillermo, con la visita al yacimiento Aguada Federal.

Redacción

Por Redacción

HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

Retoques? ¿No es ambiguo eso? “No. Son retoques y no cambios, porque estamos pensando no en tirar gente por la ventana sino en reorganizar las tareas de gobierno. Y producto de esa reorganización funcional pueden surgir nuevas figuras. Después de la elección habrá mucho trabajo por delante y eso se hace con equipo”. Así se expresaba un hombre del riñón oficial consultado sobre las palabras que esta semana pronunció el gobernador cuando los periodistas le pidieron una definición sobre el cúmulo de versiones en torno a presuntos cambios en el gabinete. “No voy a contestar esa pregunta. Si contesto genero una zozobra innecesaria”, había dicho Sapag y, a renglón seguido, admitido eso de “cambiar la organización pero no las personas”, acaso sin advertir que al hacerlo de alguna manera abonaba el vendaval de trascendidos y la zozobra de algunos. Así, es casi un hecho que Jorge Lara, un maestro en el enjuague con los intendentes y el “trabajo territorial” en general y por lo tanto un operador clave en cualquier armado electoral, sería catapultado a la Secretaría de Municipalidades. No tan seguro pero bastante posible es que Olga Guzmán, cuyo mandato como diputada nacional culmina el 10 de diciembre, reemplace a Alfredo Rodríguez –hombre cuya salida estaba pactada de antemano– en Desarrollo Social. Se habla de algunas modificaciones más pero mencionaremos, siempre en el plano de las hipótesis, sólo estas dos porque de ser cierto que Sapag impulsará cambios en esas áreas se confirmaría lo que muchas veces se afirmó desde esta columna: que es en las cuestiones sociales y en el trabajo de equipo donde más hace agua su gestión. El “trabajo por delante” del que hablaba el hombre del gobernador es el tiempo que le resta al actual mandato, dos años que se insinúan complicados para Sapag a diferencia de los dos anteriores, en los que sin grandes dificultades ni competidores de peso a la vista prácticamente hizo la plancha. Pero ahora no es igual. Hay un retador instalado en medio de la escena que no oculta sus intenciones de alzarse con el poder y que, como suele ocurrir en un partido de intereses altamente pragmático como es el MPN, ya está logrando que muchos se pasen a sus filas sin ningún tapujo. Son los que siempre corren prestos en auxilio del ganador. Y aunque Pereyra todavía no ha ganado y todos aseguran que sacará menos votos de los que obtuvo en las PASO, está cantado que va a hacerlo y por una diferencia consistente que en mayor o menor medida, se verá, lo autorizará a lanzar en forma inmediata su candidatura para el 2015. Mientras, Sapag trabaja a destajo para contrarrestar las posibilidades de su adversario, no sólo en las elecciones del 27 sino de cara a todo el proceso político que se viene a partir de esa fecha. Lo hace, sin embargo, en un marco de ambigüedad, porque si bien ha dicho con todas las letras que no acompañará a Pereyra en castigo por su “campaña sucia”, al fin y al cabo el “Caballo” es el candidato de su partido y no puede jugarle abiertamente en contra. El gobernador seguramente desearía que su adversario ganara con la menor cantidad de votos posible. Pero la realidad se empeña en jugarle una mala pasada. Según trascendió, el “Caballo” está a mitad de camino entre los 40 y 50 puntos. Y la oposición viene atrás, encabezada por el Frente para la Victoria pero a prudencial distancia y casi amontonada. “¡Si al menos el voto opositor no estuviera tan disperso!”, se lamentó el operador sapagista para razonar a continuación que, si no se puede evitar tragar este sapo, al menos que sea cuanto antes. Ya habrá tiempo de revancha en los dos años que quedan. Algo parecido, aunque en la vereda opuesta, le pasa a Pereyra, que ahora necesita de los votos de todo el partido, incluidos los del ‘compañero gobernador’. Es que esta batalla la libran dos colosos bifrontes: se quieren y se odian; se necesitan y se excluyen; están juntos y separados. Es inevitable. Por lo pronto, esta semana se advirtió una inflexión en la pelea entre Jorge y Guillermo: el ministro Coco, de quien no se puede sospechar una jugada autónoma de Sapag, invitó gentilmente al candidato a senador y líder del sindicato petrolero a presenciar la primera microfractura hidráulica en el yacimiento Aguada Federal, operación considerada “fundacional” para la empresa local Gas y Petróleo del Neuquén. Allí Pereyra y Coco se tiraron algunas flores y el líder sindical dejó claro que está de acuerdo con la asociación lograda por el “señor gobernador” (¡!) entre GyP y la alemana Wintershall, sobre todo porque beneficia a la empresa local. De paso aclaró que sus críticas previas al contrato YPF-Chevron fueron (habló en pasado) porque las multinacionales son un poco malas y un poco buenas… No se entendió nada, pero quedó claro que con el petróleo y el gas no se juega. Es que por estos días Neuquén chorrea petróleo; se suceden las inversiones en la vaca dichosa y todo hace presumir que la provincia se apresta a entrar en una nueva y más amplia era de prosperidad y felicidad de la mano de los hidrocarburos fósiles. Esta vez son no convencionales pero eso sí, estarán administrados como siempre por el MPN, no importa que sea sapagista, pereyrista o el ‘ista’ que sea con tal que sea, amén. Es curioso: nadie como Sapag ha trabajado durante los últimos siete años para edificar esta suerte de renacimiento petrolero. Él fue el principal impulsor de los no convencionales; tentó a Repsol y a las multinacionales estadounidenses, chinas, alemanas y noruegas. Fue él quien persuadió al gobierno nacional de la conveniencia de este asunto y cuando Cristina pegó el volantazo y echó a los españoles supo encajar el golpe pasando de privatista a ‘nac y pop’, como lo exigía la etapa. Fue Sapag, además, quien inventó y regó como a una plantita a GyP, la empresa concebida como nave insignia de la provincia en el mar proceloso del petróleo internacional, todo bajo la consigna “con la renta no alcanza, hay que participar del negocio”. Hizo todo esto y dejó de hacer otro tanto durante un período y medio en el que no tuvo competidor a la vista y ahora, que el negocio empieza a florecer y los no convencionales y el fracking –de los que nadie sabe nada pero no importa– están en boca de todos, le surge un adversario con la servilleta puesta. Es la política, dicen.


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