Revelan detalles de la vida secreta de Bin Laden

Sólo su familia y sus guardaespaldas conocían su ubicación

Un informe especial comisionado por el gobierno de Pakistán que fue divulgado por la televisora Al Jazeera contiene profusos detalles de los últimos años de la vida de Bin Laden antes de que muriera a manos de fuerzas estadounidenses en un operativo en mayo del 2011. Con información de unos 200 testigos, incluidas sus viudas, la comisión especial reconstruyó la cotidianidad del que fuera el hombre más buscado del mundo. Se cree que Bin Laden llegó a Pakistán en la primavera o verano del 2002 y que se quedó sucesivamente en el sur de Waziristán, Bajaur, Peshawar, Swat y Haripur antes de establecerse en su último destino en 2005. Los testimonios describen a un hombre que mantenía un perfil bajo e imponía disciplina. Para empezar, sólo su familia directa y sus dos guardaespaldas sabían quién era. Las esposas y siete hijos de sus colaboradores vivían separados del resto del grupo. Entretanto, los hijos y nietos de Bin Laden tenían que permanecer con él todo el tiempo y llevaban vidas “extremadamente regimentadas y aisladas”. Bin Laden supervisaba personalmente la educación religiosa y el juego de sus nietos, que incluía competencias simples de cultivo de vegetales en el jardín. Uno de los episodios más llamativos constituye también una de las pocas ocasiones en que se aventuraron fuera de casa. Según el testimonio de Maryam, esposa de Ibrahim, uno de los guardaespaldas, el automóvil en el que viajaban camino de un bazar cercano fue detenido por exceso de velocidad. Sin embargo, Ibrahim “rápidamente arregló el asunto” y la policía los dejó ir, con Bin Laden dentro. Durante los años que vivieron en localidad de Haripur, la tercera esposa de Bin Laden, Amal, dio a luz en dos ocasiones. Lo hizo en el hospital, pero nunca habló con los doctores: la joven de 29 años y de nacionalidad yemení no sabía urdu, lo que hacía imposible hacerla pasar por local. Las conversaciones las manejaba el entorno de Bin Laden, mientras ella se fingía sordomuda. Como medida de seguridad, también acordaron no usar teléfonos en la localidad. Los asistentes del líder de Al Qaeda recorrían distancias de decenas de kilómetros antes de intentar un contacto por esta vía. Aún con todas estas precauciones, la comisión dice no entender cómo se volvió “invisible” sin salir, por seis años, del mismo lugar, que además estaba ubicado al lado de una importante academia militar paquistaní. “Cómo un vecindario entero, oficiales locales, la policía y efectivos de seguridad e inteligencia no notaron el tamaño, la forma extraña, el alambre de púas, la falta de automóviles y visitantes por un período de seis años desafía el entendimiento”, señala el informe. El documento no habla abiertamente de complicidades, aunque tampoco descarta la posibilidad.


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