Roban hasta los muebles de una casa en Sierra Grande

"Fue como una mudanza. No dejaron nada", dijo la propietaria desconsolada

SIERRA GRANDE (ASA)- Una de las caras más dolorosas de la inseguridad quedó de manifiesto este fin de semana en esta localidad. La violación ultrajante a la intimidad familiar, la sustracción de todo objeto a primera vista valioso, recuerdos, adornos, muebles y, como si fuera poco, la destrucción, el ataque y la desalmada acción contra la propiedad ajena, tuvo como víctima a una conocida familia de la ciudad serrana.

«Fue como una mudanza, no dejaron nada», dijo entre sollozos, Gladys Santano, esposa de un conocido odontólogo y ortodoncista que reside en la Sierra Grande desde hace más de 20 años.

La Policía investiga, pero la tarea es difícil. Los ladrones aprovecharon la ausencia por vacaciones de este grupo familiar y se llevaron absolutamente todo. Pero además realizaron obscenas inscripciones en las paredes y espejos, defecaron, orinaron y vomitaron por todos lados.

Hasta se dieron el gusto de desarmar una camioneta en desuso que había en el patio de la vivienda para llevarse la caja de cambios.

El sábado a la noche, la familia Santano arribó a su domicilio, ubicado en el Barrio «D» de Villa Hiparsa. Lo primero que les llamó la atención fue que algunas luces que habían dejado apagadas estaban prendidas.

Pero al ingresar, el shock fue terrible. «Todavía mis hijos están nerviosos por lo ocurrido, no los podemos contener», aseguró ayer la mujer.

Pide a gritos que desde el sector gubernamental se ponga el mayor esfuerzo y que sus vecinos o alguien de la ciudad que pueda saber algo, colabore para el esclarecimiento del caso. «Tienen que haber actuado durante varios días, no puede ser que se hayan llevado todo tan fácilmente», especula la mujer.

Aparentemente, los ladrones habrían ingresado por la parte trasera forzando algunas ventanas. Además, contaron con que los residentes de la casa lindera se encontraban también fuera y que otra vivienda contigua permanece abandonada, como tantas en esta localidad minera.

Sin posibles testigos a la vista, los delincuentes actuaron con impunidad y alevosía. No dejaron nada, se llevaron desde las camas, mesas, sillas, cocina heladera, televisor, filmadoras hasta recuerdos y fotos familiares. «Se alzaron con todo lo que puede haber en una casa. Ahora estamos tratando de contener a los chicos que están destrozados, porque violaron nuestra intimidad, nuestra vida», afirma Gladys, conmovida.


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