¡Salud, gladiador!

<b>A los 30 años, y luego de 12 como profesional, Berlocq ganó su primer título de ATP. Jugó bárbaro y mostró la garra de costumbre en la arcilla de Bastad.</b>

El gladiador de Chascomús lo hizo de nuevo. Todo llega en algún momento de la vida, y eso le quedó en claro ayer a Carlos Berlocq, que a los 30 años se coronó por primera vez en un torneo de ATP. El 13 de julio de 2013 será una fecha que guardará por siempre en su corazón, igual que Bastad, la ciudad donde obtuvo la consagración tan esperada.

La emoción lo embargó luego de la última bola ante Fernando Verdasco, un verdadero especialista en polvo de ladrillo. Seguramente cientos de imágenes se le vinieron a la memoria: sus duros años en el tenis, las rifas que vendían sus amigos para bancarle la carrera, la lesión en la muñeca, el nacimiento de Estefanía, las victorias en los challengers, los Juegos Olímpicos, la gigantesca victoria en la Davis contra Francia, cuando se destrozó la remera a lo Hulk, y tantas, tantas imágenes más. Cuando el 7-5 y 6-1 fue un hecho llegaron las emociones. Es que a los 30 años, y después de 12 de profesionalismo, conseguía la corona en su segunda intento, ya que en la primera final, la de Viña del Mar 2012, había caído ante Juan Mónaco.

“Charly”, de victorias resonantes este año en la Copa Davis, por ejemplo, ante el alemán Philipp Kohlschreiber y el francés Gilles Simon, se dio ahora un gran gusto en lo personal, convirtiéndose en el argentino con más edad en obtener su primera corona ATP. “Es un sueño cumplido de toda la vida”, dijo durante la premiación en la cual agradeció a su entrenador, a su familia y equipo que lo “ayudaron para que siga adelante en los momentos difíciles”. Su triunfo llegó porque jugó en gran nivel y con mucha garra ante un ex top ten, sobre todo en el segundo set, en el que aprovechó el envión obtenido en el cierre del primero para quedarse con el partido decisivo del torneo sueco.

Es que en el parcial inicial, un quiebre en el duodécimo y último juego fue el que desniveló las acciones en su favor. Y en el inicio del segundo, ganó el primer juego con su servicio, rompió el de un irregular Verdasco en el segundo y confirmó el break en el tercero, para adelantarse 3-0.

Mantuvo la distancia, la amplió en el sexto game, cuando nuevamente quebró el servicio del ex 7 del mundo y se puso 5-1 arriba, presto a cerrar el partido inmediatamente con su servicio.

Y lo logró gracias a un revés del español que quedó en la red y derrumbó no sólo su humanidad en el polvo de ladrillo, en un claro síntoma de incredulidad y emoción por el logro obtenido, sino también el invicto de su cosecha personal en singles en torneos ATP.


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