Sobresalto

la semana en bariloche

Si la participación y el interés ciudadano en los procesos electorales no pasa por su mejor momento, si la sucesión y superposición de campañas fastidia a más de uno, los sobresaltos que rodean al comicio municipal parecen planeados a propósito para agravar las cosas. El llamado para el 6 de septiembre, y el apretado cronograma resultante, podrían ser modificados en los próximos días debido a la habilitación a destiempo que consiguió el Partido Socialista, cuya lista fue rechazada en primer término por la Junta Electoral Municipal y habilitada –apelación mediante– por la Justicia provincial. El fallo se conoció el viernes, diez días después de la oficialización de listas (que eran diez y ahora son once) y del sorteo de lugares en la boleta única. La nueva circunstancia obliga a rediseñar la boleta para hacer lugar al Socialismo, que presentó una lista “corta”, sin candidato a intendente. El nuevo dibujo , con el necesario plazo para observaciones y la oficialización final de la papeleta llevarán al menos una semana. Recién entonces la Junta estará en condiciones de llevarla a la imprenta. La duda es si es tiempo suficiente para confeccionar las 120.000 copias necesarias. Quince días deberían alcanzar y sobrar, pero la Junta duda. La parsimonia de la Justicia Electoral –que no mostró mayor apuro por resolver el reclamo del socialismo–, los tiempos apretados al máximo y el lógico interés de los partidos en revisar cada paso con puntillosidad contribuyeron a delinear un proceso desprolijo hasta lo insólito. Algunos echan culpa a las presuntas impericias de la Junta, pero cierto es que las ambigüedades y vacíos de la normativa electoral municipal y sus contradicciones con la que rige en la provincia anticipaban un final así. Con la boleta única no alcanza. La lógica indica que no se debió avanzar con la definición de la boleta y el sorteo de lugares si había un partido descalificado y con apelación todavía irresuelta. Pero esperar al Tribunal Provincial hubiera tornado inviable la aplicación del cronograma previsto por ordenanza. Fuera de esos enredos, la campaña ya está en marcha y en los últimos días comenzaron a instalarse en la vida cotidiana de los barilochenses la publicidad paga (con abrumador predominio de los dos candidatos más pudientes: María Martini y Gustavo Gennuso) y también los cruces de acusaciones, réplicas y denuncias que son todo un clásico. La intendente Martini comprendió que deberá lidiar con las críticas a las flaquezas de su gestión, que acumula ya dos años y medio y que casi no pesó en septiembre de 2013. En aquella elección llevaba pocos meses como intendente interina y ganó con el 31,1% de los votos. Gennuso también fue candidato, quedó segundo con el 25,1% y relegó a Carlos Valeri (21,5%), con quien ahora comparte proyecto. En los últimos días Martini y Gennuso polemizaron por la sucesión de protestas callejeras, por el estado de las calles y por el número de empleados municipales. Seguramente habrá nuevos cruces, a los que se sumarán otros candidatos como Carlos Aristegui (Pro) y Osvaldo Nemirovsci (PVC) en un ritual que puede resultar sobrecargado, pero que también ayuda a los votantes a sacar conclusiones. Lo más útil sería esforzarse por interpretar lo dicho y también lo omitido. Y reclamar de algún modo a los candidatos que no todo se limite a los pases de factura y las propuestas de corto plazo. El mosaico de partidos en competencia es lo suficientemente variado como para dar un debate que vaya más allá de lo hecho y lo pendiente. Hay temas que los candidatos no deberían eludir, como el acuciante problema de la tierra y la vivienda, la falta de empleo y la evidente incapacidad del turismo para “derramar” en favor de todos y las crónicas debilidades del municipio para generar los recursos que le permitan algo más que pagar salarios. En materia de obras, las urgencias históricamente postergadas como el asfalto en los barrios, el gas natural, un nuevo puente sobre el Ñireco, la terminal, la recuperación y ampliación de los accesos viales, el puerto y el centro de convenciones son sólo algunos de los proyectos sobre los cuales los candidatos deberían tener algo para decir, más que apostar a la magnanimidad del gobierno nacional. Para bien o para mal, podrían contar con alguna semana extra para desgranar y profundizar en esas ideas. Y no por la intensidad del debate, sino por las vicisitudes de un proceso electoral que en materia de parches y rebordes no le anda lejos a la avenida Costanera.

daniel marzal dmarzal@rionegro.com.ar


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