Lo que no se rompe
Javier Genoud
DNI 17.506.130
General Roca
Hay algo que nunca se termina de entender del todo: uno puede enojarse, alejarse, incluso decepcionarse profundamente, pero no puede dejar de querer. El vínculo con un padre no se apaga como una luz.
Se desgasta, se tensa, se llena de silencios, de cosas que no se dijeron a tiempo. Y aun así, queda. Late. Crecemos creyendo que ellos tienen respuestas. Que saben. Que pueden ordenar el mundo. Pero un día entendés que no.
Que también están llenos de contradicciones, de fallas, de vacíos. Y ahí empieza lo más difícil: armar tu propia forma de mirar la vida sin romper del todo con la de ellos. Porque aunque no estés de acuerdo, aunque haya cosas que duelan o que nunca terminen de cerrar, hay algo que sigue ahí, intacto, casi terco: el sentimiento de hijo.
No siempre hay respuestas. A veces solo hay intentos. Intentos de entender. De perdonar lo que se pueda. De poner límites donde haga falta. Y sobre todo, de aceptar que hay vínculos que no se resuelven, pero se aprenden a llevar.
Porque al final, aunque todo falle, aunque el vínculo se rompa en partes, hay algo que no se negocia, que no se apaga, que no se elige: ser hijo. ¿Qué parte de nosotros sigue esperando algo que ya no va a llegar?
Javier Genoud
DNI 17.506.130
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